La Serie que dejó Lágrimas de Sangre

 

                 Yankee Stadium                                                                                     Música: Lágrimas Negras

 

 

LA SERIE QUE DEJO LÁGRIMAS DE SANGRE

 

FAMOSA SERIE JUGADA EL 25 DE SEPTIEMBRE DE 1947

ENTRE LOS SULTANES DE MONTERREY

CONTRA LOS PERICOS DE PUEBLA

SACADA DE ESTE LIBRO Y PUBLICADA EN EL PERIÓDICO

“LA AFICIÓN” POR EL SEÑOR TOMMY MORALES

Por el Dr. Jaime Cervantes Pérez

Habíamos visto béisbol grande, lo mejor que tenía México. En cada serie, en las tribunas sólo oíamos hablar de las hazañas de cada uno de los jugadores que traía don Jorge Pasquel; cuando se oía su nombre había que esperar grandes noticias, había expectación por los duelos entre los equipos y los grandes entradones que se hacían en cada uno de los juegos. Mi padre algunas veces nos llevaba al Parque Delta en la ciudad de México para verlos, y ahí lo mismo que en el Parque Puebla, veíamos gente de Estados Unidos que comentaba en mal español que nuestro béisbol era de Ligas Mayores. Venía gente de Veracruz, de Jalapa, de Córdoba, de Acapulco, de San Martín Texmelucan, de Huejotzingo, de Tepeaca, de Atlixco, de Acatzingo, de Tehuacán, de Matamoros, de todo el Estado. La serie que acababa de jugar el Puebla había sido en Tampico, la había ganado y venía con una gran racha, alcanzando al Monterrey que se había sostenido toda la temporada en primer lugar y le tocaba jugar contra el Puebla. Confiábamos en el Dios de Puebla, pensábamos no nos iba a fallar, creíamos firmemente en él; era cuando creíamos en milagros, no en nosotros mismos, y posteriormente la vida nos enseñó lo contrario. El Puebla estaba a uno y medio juegos atrás del Monterrey. Nosotros pensábamos que si el Puebla jugaba como lo había estado haciendo, despedazaría al Monterrey. En todos lados sólo se oía hablar de béisbol: en las carnicerías, en las tiendas, en los billares de "La Bola Roja", en la plaza de la Victoria. Mi papá nos había llevado a comer ostiones con Palmero, que era un jarocho con el que se llevaba bien, y  éste a su vez con Bernardo López, que en compañía de los carniceros del mismo mercado de La Victoria, los hermanos Contreras, Polo, Pepe y Álvaro se iba a tomar sus pulques en las famosas pulquerías "El Farolazo" y "La Mera Penca". ¡Cómo le gustaba el pulque a Bernardo López! Este era un catcherazo, tan bueno  que cuando vino Fermín Guerra al Puebla en 1943, le dijo a Domingo Figueroa:

- ¡A mí para qué me traen si tienen a Bernardo que es un chingón!

 Este Fermín Guerra era un cubano que llegó del Senadores de Washington a batear .313 con el Puebla

 A Bernardo lo trajeron para que catchara por el Chevrolet, que era el equipo profesional anterior. Ahí estaba también Rafael Pedrozo, que lo enseñó bastante. Rafael Pedrozo era un cubano negro, uno más de los benditos negros cubanos que llegaron para dar grandeza al béisbol de Puebla. Después vimos que Bernardo López ya tenía el mismo mascoteo de Pedrozo. Bernardo no se achicaba ante Fermín Guerra; por el contrario, cuando Pedrozo se fue del Puebla, Bernardo se quedó de planta. No era un gran bateador pero se defendía y bien.

 Por fin llegó el jueves 25 de septiembre de 1947. La serie contra el Monterrey, había causado demasiada expectación. Por toda la 11 Sur, desde la Avenida Reforma hasta el Parque Puebla, se veía desfilando gente desde las 11 de la mañana. Los camiones Garita- Panteón y Aviación- Panteón iban completamente llenos hacia el Parque. Nosotros llegamos desde las 12:00 horas y ya había cupo completo; detrás de las bardas había camiones de pasajeros con gente encima ya que no cabían en el parque. A las 13:30 se cerraron las puertas, pues ya no había lugar en las tribunas. Del lado de primera, como siempre acostumbraba, con camisa blanca el "cuarenta pelos", (Sr. Faustino Rojas) que con sus gritos armaba demasiada algarabía, agarrándose con otro espectador de Veracruz, el famoso "Pelaez", que se colocaba  en sombra; pero los gritos de ambos se oían bastante, alegrando a la gente. Cada uno tenía su porra y como eran muy ingeniosos la gente sólo esperaba que dijeran algo para reírse. En una ocasión Pelaez se levantó a gritar en favor del Puebla y "cuarenta pelos" le gritó:

- ¡No seas bruto!

Y Pelaez le contestaba:

- ¡Claro, porque Bruto fue un gran hombre!

Y "Cuarenta Pelos" decía:

- ¡Sí, pero tú eres un gran bruto!

Y toda la gente se soltaba a reír estruendosamente.

Por las tardes, después de los juegos, el "Cuarenta Pelos" bailaba danzón en el Juventud Revolucionaria, por el rumbo de San Francisco y hasta le hacían rueda.

El parque Puebla era un manicomio: todos esperando el playbol; no cabía un alfiler, bastante gente alrededor del campo sentada en el suelo. Por fin se anunciaron las baterías para este juego: por Puebla Pitcher Salvatore Maglie y Cátcher Bernardo López.

Por el Monterrey, Pitcher Alejandro Carrasquel y Cátcher Andres Fleitas.

Todos sabían que iba a ser un duelo a muerte; la imaginación corría libremente pero nunca llegó a creerse que la batalla llegaría a sublimarse. Adolfo Luque y Lázaro Salazar eran dos grandes managers y tenían en sus manos jugadores capaces de dar la voltereta al juego en cualquier momento. Pero veamos los line ups

Equipo Puebla, Mayo de 1946. De izquierda a derecha y de arriba hacia abajo. 1 Juan Conde, 2 Bernardo López, 3 Luis "Molinero" Montes de Oca, 4 Francisco "Cisco" Campos, 5 José Luis "Chicalón" Méndez, 6 Adolfo Luque, 7 Salvatore "Barbero" Maglie 8 Sagua Hernández, 9 Gamo Pagés. 10 Napoleón Reyes. 11 Beto Ávila, 12 Corazón Torres, 13 Sandalio Consuegra, 14 Francisco Coimbre, 15 "Huevo" Álvarez, 16 "Chachapa" Romero, 17 Adrián Zavala y 18 "Mosquito" Ordeñana.

 

PUEBLA

Roberto Ávila

Juan León Calampio

Napoléon Reyes Aguilera

Alberto Hernández Sagua.

Alejandro Crespo "Filete"

Alejandro Uriarte "Cabezón"

Arthur Pennington

Luis Montes de Oca "Molinero"

Guillermo Álvarez "Huevito"

Francisco Campos "Cisco"

Antonio Rodríguez "Pollo"

Jesús Díaz "Chanquilón"

Evelio Martínez "Caderas"

José Luis St Clair

Bernardo López "Donato"

Vidal Romero "Chachapa"

Mario Ariosa«»Pitcheres:

Guillermo López "Memo"

Agapito Mayor "Pachuco"

Juan Conde

Sandalio Consuegra Costello "Potrerillo"

Adrián Zavala

Salvatore Maglie "Barbero"

Alberto Leal Coty

John Fillmore

Adolfo Luna

Aristónico Correoso

Vicente Torres "Corazón"

David Thomas.

Manager: Adolfo Luque

Coach: Manuel Bernal

 

Equipo Monterrey 1947, Campeón de la Liga Mexicana

MONTERREY

Carlos Blanco

Daniel Ríos "la Coyota"

Andres Fleitas

Epitacio Torres "la Mala"

Agustín Bejerano "Pijino"

Héctor Leal Rivera "la Comadre"

Pablo García

José Ayala

George Asuman

Eduardo Reyes "Mosco

Lou Frank Klein

Ezequiel Cruz "Kelo"

Lázaro Salazar

Pedro Jiménez "Natilla"

Manuel Magallón

José Bache

Francisco Delgado "Pacoloco"

Antonio Ponce "Tony"

Pitcheres:

Alejandro Carrasquel Aparicio

Lázaro Salazar

Armando Torres "Indian"

Daniel Ríos "La coyota"

Fernando Sánchez "Lefty"

Jorge Aguilar

Lázaro Medina "el Loco"

Alberto Leal Coty

Pedro Jiménez "Natillas"

Manager: Lázaro Salazar.

Debemos aclarar que con el primer O'farrill que hubo aquí en Puebla de un señor que le apodaban "el Pato" tenía su refaccionaria ahí enfrente del "Gallito" jugaba José Ayala, era el cuarto bat y mi papá era el 3er bat; tremendos bateadores.

Este José Ayala venía jugando con el Monterrey.

Todos sabíamos qué clase de pitcher era Salvatore Maglie: había ganado 19 juegos e iba por el 20. Ganó algunos muy apretadamente y era el que iniciaba la serie, porque se lo había pedido a Adolfo Luque. Se tenía mucha confianza y nosotros lo veíamos entero al retirar la primera y la segunda entrada. Toda la gente estaba muy animada y gritando a favor del Puebla.

Al llegar la tercera entrada vino Maglie a batear y la sacó de hit. A continuación llegó a batear Antonio Rodríguez "el Pollo" y le dieron la seña a Maglie para que se robara la segunda y así lo hizo, pero el "Pollo" no la abanicó para obstruccionar el tiro de Fleitas a segunda, por lo que Maglie fue esperado para hacerlo out. Pero Klein, tras tocarlo tiró la bola y todos nos frotamos las manos sudorosas, dando gracias de que Maglie estuviera safe, y pensamos que Dios está con el Puebla. El "Pollo" sacó una rola muy fuerte pero a las manos de Carrasquel, quien tiró a primera, sacando el out mientras Maglie se iba a tercera. Enseguida vino a batear Beto Ávila, quien estaba bateando como el mejor de la Liga, por arriba de los 300 y terminaría como campeón bateador con 346.

Beto sacó un elevado corto al center field y fue out, por lo que Maglie no se movió; pero luego vino Napoleón Reyes con tremendo lineazo al rigth field y Maglie anotó la primera carrera del Puebla. Todos pensamos que comenzaba la debacle del Monterrey; el parque entero gritaba y hacía un ruido ensordecedor acompañado de los aplausos de la gente que estaba sobre los camiones fuera  del parque. Veíamos a los aficionados bailar, aunque el siguiente bateador fue out, pues pensábamos que de ahí hacía adelante las cosas saldrían bien. Así vino la cuarta, la quinta, la sexta, la séptima y al principiar la octava entrada, ya con un out vino a batear Carrasquel. A Maglie lo veíamos entero, pero Carrasquel le sacó la bola de hit al center field. Salazar sacó a Carrasquel y metió a Bache a correr; Bejerano sacó otro hit al right field y Bache llegó a la tercera. Bateando Hausman, Bejerano recibió señal y se robó la segunda; en ese momento  Salazar casi le llegó a quitar el bat de las manos a Hausman y entró él mismo de emergente. Maglie le pitchó muy difícil y terminó por darle la base. Todos veíamos con expectación como Luque se acercaba a Maglie para conversar con él y preguntarle cómo se sentía; Maglie le decía que estaba bien y que lo dejara. Durante toda la temporada había pitchado muy bien, y se le veían las pitchadas fuertes. Con la casa llena  la "Mala" torres entró a batear y sacó un elevado al center con el que Bache se fue de pisa y corre al home empatando el juego. Todos movimos la cabeza, pero creíamos que Dios estaba con nosotros, que por ningún motivo el Puebla perdería; teníamos confianza en que el Puebla al final ganaría. Por fin se hizo  el tercer out y el juego estaba empatado. ¡Señores, qué clase de juego estábamos viendo! Salazar mandó de relevo a Indian Torres quien sacaba out tras out; se hacían cambios de uno y otro lado; a Maglie le preguntó Luque varias veces si quería que lo cambiara pero decía que no, que estaba bien. En la novena entrada, con dos outs y hombre en tercera por Monterrey, Héctor Leal sacó un lineazo que Napoleón Reyes bajó con un salto y nosotros dimos gracias al cielo. Así llegó la catorceava entrada bateando el Monterrey: el cubano Pablo García sacó un hit sobre la almohadilla de segunda; vino Blanco y se mandó bateo y corrido, saliendo rola al shortstop que el "Huevito" Álvarez tomó muy bien para sacar out en primera, y Pablo llegó a la segunda. El "Mosco" Reyes murió en rola a segunda y Pablo llegó a la tercera. Después la "Comadre" Leal la sacó de hit y entró la carrera que ponía arriba al Monterrey 2 a 1. Nos quedamos secos, muertos, nos habían dado un mazazo, pero nosotros seguíamos confiando en que esto era cuestión de trámite, pues el Puebla iba a vencer. Se cerró la catorceava y creímos que aquí se ganaría el juego, pero Indian Torres se agigantó y dominó al Puebla. El Parque Puebla parecía un sepulcro cuando salimos todos; quien nos hubiera visto creería que salíamos del panteón Municipal, todos en silencio. No creíamos que el Puebla había perdido, pero poco a poco comenzamos hablar comentando que el Monterrey se había alejado a 2 y medio juegos. Faltaban todavía 3 juegos, que eran suficientes para que  el Monterrey se fuera abajo. Habíamos disfrutado de un gran juego; probablemente el mejor y más apasionante de cuantos se habían visto en el Parque Puebla. Todavía nos acordamos con tristeza que a Indian Torres sólo le dieron un hit. A Salvatore Maglie todavía lo seguíamos admirando. Qué clase de hombre: no pidió ni permitió que le dieran auxilio; se sintió suficiente y lo demostró, pero tenía que haber un vencedor y ese fue el Monterrey.

Vino el viernes 26 de septiembre de 1947, de nuevo a las 13:30 horas. Mares de gente alrededor del cuadro, tribunas llenas, afuera señores vendiendo sus cemitas de milanesa, tacos, aguas frescas. El Sr. Ávila Torres haciendo las transmisiones de radio por la HR. Camiones alrededor de las bardas con gentes paradas en los capacetes  y nosotros en las tribunas por el lado de primera. Mi papá se había ido en su viaje por legumbres a Tepeaca, pero había llegado temprano para llevarnos de nuevo al Parque Puebla, pues había comprado de antemano los boletos.

Para Luque era indispensable ganar a como diera lugar. Ponía de pitcher a otro as, el gran zurdo cubano Adrián Zavala. Por el Monterrey, Salazar se ponía a sí mismo como pitcher. Si en el juego anterior le habíamos visto casi quitar el bat a Hausman para entrar de emergente, ahora él mismo pedía la bola y se ponía a pitchar en contra del poderoso Puebla, poniendo el ejemplo a sus jugadores. En el juego anterior nadie pensaba que abriera Carrasquel; éste había jugado con los Medias Blancas de Chicago y por el Washington había ganado 11 y perdido 7; era un pitcher de Ligas Mayores con mucha experiencia y en esta clase de juego se pone al que ha demostrado que es valiente. Cómo lo habrán visto en Washington que al asistir el Vicepresidente Henry A. Wallace a la inauguración del Campeonato en el Griffith Stadium invitó a Carrasquel a su palco. Ese era el Carrasquel que le había pitchado al Puebla y que lo había parado con ayuda de Indian Torres, que era otro grande. Para el segundo juego Salazar se ponía de ejemplo y, otra sorpresa, él mismo pitchaba. Cuánta confianza se tenía y qué ganas de ganar el Campeonato contra un Puebla que le había pisado muy cerca los talones.

Para nosotros no había nadie más grande que Zavala para este juego. Le habíamos visto ganar duelazos aquí en Puebla y leíamos en el periódico lo que hacía.

Al cerrar la segunda entrada Sagua fue puesto out con rola a segunda; el gran Arthur Pennington, cuya musculatura me había impresionado, pegó hit al center, pero le botó mal la pelota a Bejerano y el hit se hizo triple. Pennington bateó 291 en ese año en que llegaba del Gigantes Americanos de Chicago, equipo de las Ligas Negras.

Salazar dominó a Crespo, otro jugador negro cubano, quien sacó un elevado atrás de la primera, pero ni Hausman ni Blanco la pudieron alcanzar convirtiéndose en hit y anotando Pennington.

El "Huevo" llegó a batear y sacó rola a segunda para que se hiciera doble play entre Hausman, Klein y Blanco.

De nuevo íbamos 1 - 0 y pensábamos que en cualquier momento el Puebla desbarataría al Monterrey.

Llegó la tercera entrada. Vino a batear el "Mosco" abriendo con rola de hit por el shortstop; "Comadre" Leal dio un elevado al central y Salazar un machucón al cátcher, que tiró a primera; pero en la jugada el "Mosco" llegó a segunda. Zavala se veía dominador y ya tenía dos outs cuando llegó la batería fuerte del Monterrey; trató de pitchar difícil, a las esquinas y una que otra pelota arriba o abajo, dándole la base a Bejerano, a Hausman y a "Mala" Torres, anotando el "Mosco" de caballito. Después vino Klein y dio de hit entrando Bejerano y Hausman con dos más. Para entonces todo el público veía con desesperación que se ponían 3 a 1. Luque entró y conversó con Zavala, relevándolo "Coty" Leal, que empezó con un wild y anotó "La Mala". Con el juego 4- 1 hicieron el tercer out.

En la cuarta entrada el "Huevito" hizo tremenda atrapada a un roletazo entre 3a. y shortstop y puso out en primera al "Mosco" Reyes. Héctor Leal sacó batazo entre rigthfield y center y Sagua con el guante volteado y casi cayéndose hizo tremenda agarrada; éste era malo para fildear pero bateando era tremendo. El tercer out cayó con una atrapada del "Huevito" a batazo de Blanco sobre la segunda, que toda la gente aplaudió de pie.

En la sexta entrada el Puebla empezó con el cubano St Claire, que recibió base; entró "Molinero" de emergente por Coty y pegó hit; el "Mosco" pifió en el leftfield y quedaron hombres en segunda y tercera. Pasó el "Pollo" a batear y pensábamos que aquí se iba el Puebla para arriba, pero sacó rola al short y Klein, enseñando por qué había estado en las Ligas Mayores, vio de reojo a la segunda y fintando que tiraba a primera enganchó a "Molinero" que se abrió demasiado, poniéndolo out en tercera mientras St Claire anotaba la carrera. Vino a batear Beto y con  dos strikes intentó sorprender tocando la pelota, sólo que salió de foul y fue out. Estábamos descorazonados, mucho más después que Luque hizo la señal al "Pollo" de que se robara la segunda y fue puesto out.

En la séptima entrada salió Coty del Puebla por un bateador emergente y entró a pitchar Memo López, pero de nada sirvió aunque Memo tiró el resto del juego bastante bien. A Salazar sólo le dieron cuatro hits en todo el juego y salía nuevamente vencedor. La gente estaba muy enojada, pero nada se pudo hacer. Le habían cortado la cabeza al Puebla; Salazar se había impuesto y el Monterrey salió apresuradamente del Parque en medio de muchos insultos, que también recibía la familia Montoto. Dolidos por la pérdida del Puebla, los insultos de la gente que no tenía con quién desquitarse encontraron un blanco en los dueños; gritos fuertes contra ellos que no tenían otro pecado que haber parado un señor trabuco de béisbol como nunca lo había tenido la ciudad de Puebla, ni lo volvió a tener, ni lo volverá a tener.

Puebla ha tenido otros buenos equipos de béisbol profesional, pero ninguno como el de esos tiempos. Muchos de nosotros conocíamos esa clase de béisbol y con el tiempo llegamos a saber que en Estados Unidos se comentaba que nuestro béisbol era de Ligas Mayores, pero aquí nunca lo valoraron así los aficionados.

Después de ese partido los jugadores del Monterrey subían apurados a su autobús, en medio de gritos y baños de cerveza.

La gente se atrevió incluso a mentarle la madre al señor Montoto, cosa injustificada que no hizo más que sacarle la dignidad y hacerlo sentir agredido. Si la gente estaba dolida por la derrota, él se sentía doblemente dolido por ello -qué cosa no hubiera querido hacer para hacer ganar a su equipo- pero el aficionado no entendía nada de eso.

El Puebla se había alejado a 3 y medio juegos del primer lugar. Serían como las 6:45 de la tarde cuando llegamos al Jardín Santiago y me fui a jugar con la palomilla; los niños entraban a ofrecer flores y nos metimos a la Iglesia a pedirle a Dios que por favor ganara el Puebla, que no fuera a perder el campeonato. Nos habían educado muy fuerte dentro del catolicismo y nuestra fe con Dios nos  hacía pensar que con esa oración podía inclinarse la balanza en favor del Puebla, pensando que si ganara los dos juegos siguientes quedaría como al iniciarse la serie: a uno y medio juegos y, volviendo a jugar como antes, el Puebla podía alcanzar al Monterrey. Al salir de la Iglesia nos sentíamos más confortados; el desaliento con el que entramos había desaparecido.

Llegó el sábado 27 de septiembre de 1947, y a las 15:30 horas se cantaba de nuevo el play ball. De nuevo el parque abarrotado, el aficionado se veía contento, alegre, creyendo que el equipo se levantaría en cualquier momento, y así lo esperábamos. Por el Monterrey se anunció que pitcharía Daniel Ríos y por Puebla Sandalio Consuegra, a quien le veíamos muchísima velocidad, tanta como la del Boocker "Balazos" McDaniels (tenía tanta velocidad que en las Ligas Negras lo presentaban como Satchel Paige; esto en los pueblos en que no conocían a éste último)

El equipo amateur Chevrolet entrenaba con este Puebla, ya que los dos equipos eran propiedad de Don Castor Montoto. El equipo Chevrolet Profesional había desaparecido en 1941, y en este equipo Chevrolet amateur jugaba Alfredo "Churro" Lima, quien nos decía que Sandalio Consuegra tenía la pelota tan pesada que le inflamaba la mano cuando le cachaba.

Se veía que a Consuegra lo botarían pronto, pues desde el principio salían los batazos fuertes aunque a las manos. Cuando a un pitcher le batean fuerte, no es consuelo que la pelota busque el guante, pues en cualquier momento pueden darle uno o varios que no vayan a las manos. Ese pitcher va a salir en cualquier momento y es por ello que se debe tener al relevista listo para el rescate.

En la primera entrada Bejerano pasó a batear y le hicieron out; Hausman le pegó tremenda línea entre left y center fielder bueno para doble; "La mala" Torres sacó otro tremendo palo entre tercera y short, que se veía caminar a leftfielder, pero el "Huevo" salió quién sabe de donde, recogió y lanzó tremendo tiro a primera para hacer out y Hausman avanzó a tercera en pasbol de Bernardo. Vino a batear Klein y otra tremenda línea al left fielder pero fue el tercer out. Se veía que le estaban bateando duro la pelota y eso no era bueno para el Puebla. Comentábamos con mi Papá: "ya le pegaron a Maglie, ya le pegaron a Zavala y ahora le van a pegar a Consuegra". Mi papá nos decía que los jugadores buenos destacan en los juegos fuertes; en juegos como éste se ve quién es bueno.

Vino a pitchar Daniel Ríos, que se veía fuerte, confiado y dominador. Unas semanas antes, también en jueves, había lanzado juego sin hit ni carrera contra el Veracruz, ganándole un duelo a Max Lanier 2 a 0. En este pitcher se apoyaba también Lázaro Salazar para mantener en primer lugar al Monterrey.

En la segunda entrada Pablo García recibió base, Blanco hiteó al rightfield y Pablo pasó por segunda sin pisarla y se fue hasta tercera; Beto pidió la pelota, pisó la segunda y fue out. El "Mosco" siguió con otro hit también al rigth, pues Consuegra lanzaba fuego al cátcher y le bateaban atrasado; Leal roleteó a Beto para doble play  salvándose nuevamente el Puebla.

En la tercera, ya con dos outs pegó triple Hausman y "la Mala", que era zurdo, metió otro sencillo también por el rigth  y así se anotó la primera carrera.

En la cuarta otro doble play salvaba a Consuegra. A la hora de batear el Puebla parecía engarrotado, no parecían estar jugando a toda su capacidad. Se notaba que ya les pesaban los dos juegos anteriores y el pitcheó de Ríos (la "Coyota").

En la séptima Consuegra hizo un out; vino Blanco y hiteó sobre la almohadilla de la segunda; el "Mosco" sacó línea al rigth, que Sagua trató de agarrar de aire y la pelota cayó delante de él y se fue al fondo del jardín convirtiéndose en triple. Nosotros sabíamos que Sagua era un fielder pésimo, aunque con el bat era muy bueno; tan bueno que varias veces lo llevaron en hombros del parque hasta el zócalo al ganar juegos.

Domingo Figueroa nos platicaba que a Sagua lo vacilaban porque no fildeaba bien, y que éste les contestaba:

- ¡Pero qué tal con el bat!.

Y sí era muy buen bateador, buenísimo, pero cuando le llegaba la pelota en el campo había que rezar.

Con el batazo del "Mosco" Monterrey anotó una carrera más; Luque ordenó base intencional a Leal para colocar hombres en tercera y primera y buscar doble play ya que venía a batear el pitcher. A la primera pitchada Ríos sacó un batazo entre center y rigth para un triple limpiecito y se anotaron otras dos carreras. En las tribunas había descorazonamiento, tristeza, resignación; no creíamos lo que nuevamente estaba pasando, estaban deshaciendo a Consuegra; vino Bejerano y fue dominado, pero Hausman continuó con otro hit anotando Daniel Ríos la cuarta carrera.

En la octava entró Zavala a relevar a Sandalio, y la novena la retiró Correoso.

Para cerrar la novena entrada el "Pollo" recibió base, Ávila dio triple entre rigth center, pero Daniel Ríos retiró a los dos siguientes; todavía Sagua dio de hit al rigth, yéndose a la segunda al pifiar "la Mala". Vino Crespo y roleteó a tercera, donde Pablo García tocó a Sagua para terminar el juego. A Daniel Ríos le conectaron rolas fáciles o elevados; la única entrada en que le habían conectado duro fue la cuarta, donde tras un out Chanquilón Díaz - que había entrado por Napoleón pues éste se había lesionado un hombro en el juego anterior-  le dio una línea arriba del short stop y Pennington que era un bateador zurdo, sacó una línea durísima al lado derecho de Klein, que estaba pegado cerca de la segunda para el bateador zurdo; Klein se aventó con desesperación y la agarró, se paró y dobló a primera e hizo doble play y el público se le entregó con carretadas de aplausos.

De nuevo hubo insultos para los Montoto. Ahora el público se metía hasta con los jugadores; con Luque, con Maglie, con Zavala, con Consuegra, quienes estoicamente se agachaban y salían del campo. En el dugout se oían las mentadas de madre de Luque, los carajos, los chingaos. Todo era inútil; el Monterrey de Lázaro Salazar había barrido al Puebla, y ahora lo había puesto a 4 y medio juegos.

El cuarto y último juego de esta sensacional serie que nos dejó un sabor amargo y que la hemos recordado toda la vida, se hizo el domingo 28 de septiembre de 1947, a las 11:30 horas.

Salazar puso a pitchar a Lázaro Medina el "Loco", cubano que en esa temporada había iniciado con Tampico, luego con San Luis Potosí y terminó con el Monterrey. Medina no había pitchado bien, pues ese año terminó con un 4.14 de porcentaje en carreras limpias, ganó en 9 y perdió en 6 juegos. Ese era el pitcher del Monterrey. Adolfo Luque puso a Agapito Mayor, que tenía un porcentaje en carreras limpias de 6.67, había ganado 4 y perdido 2. Agapito andaba con una famosa señora por la que después tendría tan tremendo lío que tuvo que salir corriendo de Puebla (no decimos nombres)

En la primera entrada Bejerano abrió con hit por tercera. Hausman tocó para sacrificio, Pennington recogió y tiró a Beto en la primera pero éste soltó la pelota; "la Mala" tocó y puso hombres en tercera y primera; Klein elevó al center y anotó Bejerano en pisa y corre. Pablo García sacó hit al left y Hausman anotó también.

En la segunda "Comadre" Leal fue golpeado y avanzó a segunda con sacrificio de Bejerano, que elevó al center. Con doble, Hausman hizo anotar a Leal. Para el cierre de la segunda Luque ya no dejó batear a Agapito, entrando de emergente en su lugar; a pitchar metió a Memo López. Sin embargo, la jugada no dio resultado

En la tercera entrada Chanquilón pegó de hit, el "Pollo" sacó elevado de foul a la primera y Beto recibió base. Pennington sacó tremendo hit por primera y anotó el Chanquilón; Sagua dio de hit y anotó Ávila; Crespo roleteó a segunda y fue out en primera, el "Huevo" sacó hit por segunda, que cortó Klein, anotándose dos carreras. Lázaro sacó a Medina y metió a su as, el venezolano Alejandro Carrasquel, que dominó a Bernardo.

En la quinta el Monterrey hizo tres más: Hausman recibió base, "la Mala" murió en rola a primera con una muy buena agarrada de Pennington. Klein se embasó en error del "Pollo". Pablo García dio triple metiendo a los corredores a home. Blanco sacó otro triple. Luque sacó a Memo López y entro Coty Leal que hizo roletear a tercera al "Mosco" y cuando Blanco se quiso ir a home lo pusieron out.

En la novena el Puebla estuvo a punto de empatar: Uriarte y Ávila dieron de hit; Pennington, tras fallar un toque, entregó a Beto en la segunda; en error de Klein anotó Uriarte y se embasó Sagua, pero Crespo lo entregó en la primera y Carrasquel terminó dominando al "Huevo" que sacó rodado a primera.

Y así terminó esta serie que nos dejó marcados para toda la vida. Quien tuvo la culpa de la derrota del Puebla, indudablemente fue Lázaro Salazar y su puñado de gente que enseñó mucha astucia e inteligencia. Lázaro había superado a Luque, quien en la última temporada de la Liga Cubana había sacado campeón al Almendárez con tremenda racha; recuerdo que mi papá hablaba de la inteligencia de Lázaro y me decía:

- Lázaro es muy audaz; siempre ha dado muestras de ser un jugador inteligente-

Hace unos años (1o. de octubre de 1939), dirigiendo al Córdoba se robó el home en Monterrey y ganó un Campeonato. En ese mismo Campeonato salió campeón de bateo con 374; pitchaba, fildeaba, jugaba la primera y era además manager. Esto sucedió en el Parque Cuauhtémoc de Monterrey, dejó admirada a la gente de ahí y lo contrataron para ser manager de este equipo.

El béisbol forma parte de nuestra  vida y nos da días buenos y malos. Todos los que hemos jugado béisbol hemos tenido errores que han servido de lección, para luego tener días de mucha satisfacción, días en que con una acción decisiva ganamos Campeonatos. Para ser buenos tuvimos antes muchos errores; nadie es bueno sin haber sido malo antes, y nadie valora los errores de los demás si no los ha hecho él mismo. En las tribunas se oyen muy bonito las críticas sobre los errores de los demás pero si el que critica no ha jugado, su opinión no sirve. Vale la opinión del que ha jugado y más la del jugador viejo.

Hasta muchos años después hemos entendido la situación de Adolfo Luque y nuestro querido Puebla, y más aún la del propietario del equipo el señor Castor Montoto.

Después de esa serie salió humo del dugout. Hubo malos entendidos y discusiones agrias. El Público insultó al señor Montoto y a los jugadores les mentó la madre. Me imagino cómo salieron estos del parque, discutiendo fuertemente los jugadores, entre ellos y con Luque y don Castor Montoto. Tan duro estuvo ese final de temporada que en la siguiente, en 1948, apareció como Manager del Puebla Napoleón Reyes. Adolfo Luque se fue a dirigir al Veracruz, donde Pasquel lo hubiera querido tener desde un principio, al final de esta temporada (1948), estaban apaleando al Puebla y ya había cambiado varios pitcheres, un aficionado gritó:

- ¡Ahora, calienten a Montoto!

Este sintiendo que le hervía la sangre contestó:

- ¡Yo ya estoy caliente, ahora caliéntame a tu madre! - El señor Montoto, se salió del parque y fue la última vez que se le vio ahí. (Anécdota contado por "El Chatín")

En 1947, el Monterrey quedó campeón y el México se coló al 2o. lugar. Puebla se fue hasta el tercero, Tampico en 4º. San Luis Potosí en 5º. Y Veracruz en 6º.

Beto Ávila fue campeón bateador ese año con 346.

En la primavera de 1947, Branch Rickey llevó al Dodgers a entrenar a Cuba, evitando el movimiento de segregación que había en Estados Unidos y esperando que los jugadores del Dodgers se dieran cuenta cómo se jugaba en Cuba entre blancos y negros, con los equipos totalmente integrados. Los Dodgers alquilaron un autobús para ir al play off de la liga de Cuba.

A principios de marzo le hicieron a Roberto Ávila un entrenamiento para saber cómo estaba, ya que había sido recomendado como uno de los mexicanos morenos. Lacy y Smith especularon diciendo que la presencia de Ávila en el campo había servido sólo como barómetro para medir la reacción de los jugadores del Dodgers ante la presencia de un moreno. Lacy dijo que Ávila era un jugador como otros, pero Smith lo quiso hacer menos diciendo:

- No es material de Ligas Mayores -

Los Dodgers no lo firmaron y qué equivocados estaban, pues dos años más tarde Beto Ávila surgió como segunda base del Indios de Cleveland -siendo conocido como "Bobby" o "Bob"-, demostrando sus habilidades como bateador al encabezar a la Liga Americana como campeón de bateo en 1954.

En 1959, cuando llegué a Estados Unidos a trabajar como Residente en Cirugía General en el Medical Arts Hospital de Dallas, preguntaba a los médicos del hospital por Roberto Ávila, pero no entendían por quién les preguntaba, lo traduje al inglés, preguntando por Robert y tampoco entendieron; pregunté por "Bob" Ávila y entonces sí, inmediatamente me dieron información de él, pues todo Estados Unidos lo conocía.

En el Parque Puebla, cuando "Polín", Figueroa, "Molinero" y Bernardo lo entrenaban, a nosotros nos mandaban traer las pelotas del fondo del parque, y al terminar la práctica, después de estar en el sol toda la mañana, Beto Ávila nos compraba un Pep como premio.

H. Puebla de Z. Enero 20 de 2003

 

 

web-master: Sra. Edith Pérez Paz

                   cs000392@siu.buap.mx