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Yankee Stadium Música: Amorosa |
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JORGE PASQUEL II EL APÓSTOL DEL BÉISBOL MEXICANO Por el Dr. Jaime Cervantes Pérez
Como siempre se le veía a Jorge Pasquel, acompañado de las hermosas y conocidas damas de de la sociedad mexicana La vida, tal como la llevó Jorge Pasquel fue emocionante, tan llena de estímulos constantes para poder vivir. Y los estímulos se los proporcionaba él mismo, nadie más, porque en la vida estamos solos y solos debemos seguir adelante, hasta que se desequilibre nuestro cuerpo y ya no haya posibilidades de homeostasis. Jorge Pasquel por segunda vez fracasó: El ardid con el cual le salieron fue el siguiente: Faltando poco tiempo para las elecciones, el partido pidió retratos de los partidarios de Jorge, pero sólo unos cuantos recibieron las credenciales. Llegó el día de las elecciones y la mayoría de sus partidarios aún sin credencial decidieron votar. El partido invalidó estas elecciones y le dieron el gane al opositor. Con un gesto caballeroso y lleno de comprensión política, el Lic. Portes Gil le reintegró a Jorge lo que había gastado en su campaña política. Cuando el Lic. Miguel Alemán llegó a ser Presidente de México, corría el rumor de que Jorge Pasquel iba a ser Ministro de Comunicaciones, en tanto otros decían que iba al Departamento Central. La verdad es que nadie sabía; solamente tres hombres conocían que no iría a ningún puesto: el Lic. Miguel Alemán Valdés, Jorge y su hermano Bernardo. (¿Pudo haber sido María Félix, la mujer de la discordia?), (Foto en el capítulo anterior)
Lic. Miguel Alemán Valdés Mucho se rumoró también del amor entre el Lic. Alemán y María Félix. Por ahí hay un dicho que dice: "El arte de la guerra es el arte de destruir al hombre; el arte de la política es el arte de engañar al hombre". Cuánta verdad encierran estas palabras. Sólo el que llega a etapas maduras, valorará esto exactamente y en toda su magnitud. Junto con un grupo de amigos, Jorge Pasquel adquirió de la Sra. Vda. de Herrerías el periódico "Novedades", siendo nombrado Presidente y Gerente del mismo. En esa época hubo una de tantas devaluaciones que hemos sufrido y que a algunos nos ha dejado en apuros muy fuertes. Jorge Pasquel exigía que se dijera quiénes eran los que sabían anticipadamente de la devaluación y habían comprado previamente dólares. Como había críticas sobre el Secretario de Hacienda, se produjo una situación muy delicada, por lo cual le exigieron que renunciara al puesto del periódico. En su lugar quedó otra gente de Puebla: el muy conocido Don Rómulo O'farrill Sr. El 24 de febrero de 1943, alrededor de las 7 de la noche, Jorge tuvo un duelo a balazos con un empleado de aduanas apellidado Baca, a quien mató. Pero expliquemos cómo estuvo el problema. Todo el que ha tenido necesidad de cruzar la frontera rumbo a Estados Unidos ha sabido lo que son los guardias aduanales: groseros, prepotentes, sintiendo que se les debe pagar hasta porque lo ven a uno. Era horrible y bestial su proceder. Afortunadamente por ahora a cambiado todo y ya no hay necesidad de enfrentarse a ellos, ya que ese tipo de gente ha desaparecido, gracias al Lic. Salinas de Gortari. (Quien cambio a los jefes de aduanas) Por los años de 1940, México estaba en guerra contra Alemania, Japón e Italia, y el Presidente Manuel Ávila Camacho había ordenado que se negara servicio en los Restaurantes, cines y oficinas públicas a quienes no cumplían con el servicio militar. En los puentes que conectan nuestro país con Estados Unidos no se permitía el paso si no se enseñaba la cartilla militar. Jorge Pasquel tenía una agencia aduanal y gente trabajándole. Su agencia, como cualquier compañía aduanal, tenía almacenes de éste y del otro lado, para guardar lo que se importa y exporta. Jorge se encontraba en Laredo, Texas, hospedado en el hotel Plaza y había ordenado a uno de sus empleados - el Sr. Luis Fernández- que atravesara el puente para arreglar ciertos asuntos, pero el aduanal Baca no lo dejó pasar. Regresó Fernández a avisar a Jorge que no lo dejaban pasar, por lo que Jorge se dirigió al puente, que estaba muy cerca, en donde tuvo una discusión muy fuerte con el agente. Finalmente lo convenció de que dejara pasar al empleado, pues iba a arreglar asuntos importantes para México. Parecía que ahí pararía todo y Jorge regresó al hotel. Pero más tarde, ya estando en sus oficinas de Laredo, recibió una llamada de Baca, que lo insultaba y retaba a arreglar el asunto. Jorge le dijo que nada tenía que arreglar con él y le colgó. Almorzando en el Hotel Plaza, recibió otras dos llamadas desde el lado mexicano, Nuevo Laredo. Eran de Baca, quien le decía: - ¡Pasquel, eres un hijo de la chingada! Te espero a las 7 en Nuevo Laredo, enfrente de la Plaza- Poco después de las 4 de la tarde Jorge llegó al hotel, y faltando 5 minutos para las 7, el teléfono volvió a sonar: - ¡Si eres hombre aquí te espero, estoy en la plaza!- Jorge bajó de su cuarto acompañado de su primo Roberto Pasquel. No llevaba arma alguna, pero a instancias de Roberto, que le decía que Baca era peligroso y de antecedentes violentos, consintió en ponerse al cinto su escuadra colt 38 automática, que su mismo pariente le bajó del cuarto. Salieron del hotel y pasaron al lado mexicano. Cuando se encontró con Baca no mediaron palabra: se lanzaron dos o tres golpes y Jorge cayó al suelo: estaba tratando de incorporarse cuando Baca le hizo el primer disparo con su 45 reglamentaria, apuntándole a la cabeza. Jorge se hizo de lado instintivamente y el balazo le perforó el lóbulo de la oreja izquierda, atravesó en sedal la piel de la nuca y salió por el hombro opuesto, siguiendo una trayectoria de arriba a abajo. El segundo disparo le hirió el lado derecho del cuerpo y el tercero no dio en el blanco. Roberto Pasquel le gritaba a Jorge que sacara su pistola, mientras los curiosos veían su reacción, demasiado lenta para un momento en que se estaba jugando la vida. Apenas semi-levantado, Jorge sacó su escuadra y apuntando una eternidad (según versión de los testigos) hizo el primer disparo sobre su agresor. El agente Baca se dobló un poco sobre sí mismo y luego corrió a buscar apoyo en uno de los coches estacionados frente a la plaza, sobre cuya salpicadera izquierda recargó "el codo y en esta posición siguió disparando en vano sobre Jorge, que estaba frente a él a 3 o 4 metros. Entonces Jorge hizo un segundo disparo y el agente Baca rodó al suelo. Todavía recibió un tercer disparo que con la natural excitación Jorge le hizo al bulto, muriendo instantáneamente el agente. Roberto Pasquel, que había presenciado toda la escena, obligó a Jorge a abordar su coche. Ambos salieron hacia Monterrey, donde fueron alcanzados por un grupo de aduanales, comandados por el Coronel Pedrazo, quienes lo aprehendieron y desarmaron. Su ropa iba manchada de sangre y lo condujeron al Sanatorio Isabel para su atención. Mientras tanto su primo Roberto solicitaba en el Juzgado de Distrito un amparo que le fue otorgado inmediatamente. Al día siguiente llegó Ricardo Hernández Vívez, amigo suyo y jefe del Departamento Administrativo de la Secretaría de Gobernación, que había sido enviado por el Lic. Miguel Alemán. Jorge había matado en defensa propia. En esa época de guerra todas las llamadas telefónicas entre los dos Laredos eran registradas por el FBI, que así lo comunicó. Además, hubo testimonios de los choferes del sitio de automóviles desde el cual telefoneó el agente a Jorge. También hubo testigos del duelo a balazos, quienes sostuvieron que Baca había hecho los tres primeros disparos. A un hombre se le conoce realmente cuando se le ve actuar en momentos de apuro, y Jorge actuó como actúan los grandes hombres en esos precisos momentos. El negocio más importante que hizo fue la creación de la Distribuidora México, S.A. Esta empresa fundada por él con una fuerte inversión distribuía petróleo y sus derivados, concesión que le había sido dada por el Lic. Miguel Alemán y que después le sería retirada. El motivo: los celos de los poderosos, que no perdonaban el éxito de Jorge Pasquel.
María Félix y Jorge Pasquel Cuando murió María Félix todos hablaban de los en una sobrepuesta de fotos romances con Agustín Lara y Jorge Negrete, etc.... pero en una entrevista que le hicieron hace algunos años había dicho que al hombre que más había querido fue a Jorge Pasquel. Nadie olvida lo que se decía en los periódicos: su romance con María Félix, a quien diariamente llevaba comida en su hidroplano, acuatizando en el Lago de Pátzcuaro. Tuvo muchos romances y casi siempre con mujeres extraordinarias y muy conocidas en el mundo social. El 7 de marzo de 1955, cuando volaba su avión cerca de San Luis Potosí, Jorge Pasquel tuvo un accidente y murió. Vamos a hablar un poco acerca de unos jugadores, uno de ellos Raymond "Mamerto" Dandrige (Brazo derecho de Pasquel), Leroy "Satchel" Paige (jugador que en USA dijeron que no había venido a México, sin embargo revisando archivos, nos encontramos que sí había jugado aquí) y Joshua Gibson, de los que el señor Jorge Pasquel se sentía muy orgulloso. RAYMOND "MAMERTO" DANDRIGE. Nació el 31 de agosto de 1913, en Richmond Virginia. En los años cuarenta llegó por primera vez este gran jugador. Jugó con el Veracruz durante 40, 41, 42 y 43, en los años de 45, 46 y 47 jugó con el México y en el 48, volvió a regresar al Veracruz de Pasquel, tiraba derecho y bateaba derecho. Aquí en México jugó el short stop, pero inicialmente era tercera base, bateó un total de 347 en todas sus temporadas. En los últimos días de abril de 1933, el béisbol se jugaba en el estadio de Portsmouth, Virginia. La escena era como aquí en México, esto nos recuerda a lo que estábamos acostumbrados en el Parque Puebla, cantidad de fanáticos de béisbol, gente que sin tener ninguna concesión vendían barbacoa, refrescos, cigarros, dulces, los niños se adelantaban a apartar los asientos de la mamá y el papá; sólo se veían fanáticos y jugadores negros, el juego era entre jugadores profesionales del Detroit Stars que jugaba de exhibición en el entrenamiento de primavera, contra un equipo local el Portsmouth Fire Fighters (bomberos) y capitaneado por un joven de 19 años de edad que se llamaba Ray Dandrige, quien fue probablemente el jugador más popular de México y Cuba. En este juego Dandrige dijo después que éste había sido uno de sus más grandes días ya que él pegó un homerun y fildeó impecablemente haciendo tremendas agarradas; los Detroit Stars ganaron, pero su manager Candy Jim Taylor vio la grandeza de este jugador, le rogó que se uniera a ellos, Dandridge se fue; Taylor buscó su dirección y supo donde vivía: Iba en su autobús y se encontró con el padre de Dandrige le rogó que su hijo se fuera con ellos, que era la oportunidad de su vida, que Dandrige lo necesitaba, ya que éste planeaba trabajar como obrero textil igual que su padre y decía: - ¿Pero dónde está Detroit?, (él pensaba que estaba al otro lado del mundo) El padre de Dandrige había sido cátcher, amaba el béisbol y le decía a su hijo: - ¿Por qué no sigues adelante? Dandrige asustado le decía: - ¿De veras piensas que yo lo pueda hacer? - ¿Por qué no vas y tratas? Así, que a la mañana siguiente hizo su equipaje, se fue con el Detroit Stars y decía: - Yo no tuve lo suficiente para regresar a mi casa, si no tal vez lo hubiera hecho. Así era como contrataban a los jugadores en esa época. LEROY "SATCHEL" PAIGE Este jugó en 1938, con el Agrario, era pitcher, había ganado un juego y perdió otro aquí en México. Años más tarde iba a venir, lo iban a contratar, pero resultó que estaba enfermo del brazo y ya no pudo regresar a la Liga mexicana, sin embargo es uno de los héroes nacionales del béisbol negro es uno de los más famosos, de los que más hizo, de los que más anécdotas se cuentan. En el Restaurante de Mickey Mantle, frente al parque central de Nueva York hay una estatua de él de cera y Mickey Mantle dice que este hombre era su ídolo. Este pitcher probablemente sea el más grandioso de todos. Nacido en una ciudad sureña Movil Alabama; en estas regiones no tenían equipos de jugadores blancos a quienes enfrentarse, por lo mismo, ésta les hacía emigrar hacía el norte en busca de dinero, tal fue el caso del maestro del Montículo Satchel Paige. Su equipo el Tigers hacía dinero pasando un sombrero entre la fanaticada y muchas veces Paige recibía, a cambio de su hazaña en el montículo, limonadas, comida, etcétera. Era un enamorado del béisbol, sentía tanto amor por él, que decía al dueño del equipo: - Yo hubiera jugado por nada si tu me hubieras dicho la verdad. Pero la lucha por la existencia especialmente del negro hizo que también hubiera amado el dinero; por el dinero este Satchel Paige hacía todo, todo. Le pusieron Satchel Foot por sus enormes pies pero en realidad Satchel fue apodado por sus enormes brazos, tenía una gran velocidad y maravilloso control, lo había desarrollado desdeñando el home plate en lugar de éste colocaba un chicle envuelto en papel, otras veces colocaba dos bats con seis pulgadas de separación entre uno y otro y ahí pasaba la pelota zumbando y sólo se oía el tronar de la manopla del cátcher al tomarla. Después del equipo Tigers, se fue a jugar a Gulfport Mississippi con el Chattanooga y el Black Lookout cada sábado por un pago mejor. Este último, era un equipo de la liga negra sureña y recibía cincuenta dólares por mes por ser el as. Poco después se fue a New Orleans con el Black Pelicans, también de la Liga Negra y después al Birmingham donde era la joya del béisbol sureño. En 1927, Birmingham entró a la liga nacional negra, de repente Paige se había vuelto una figura nacional; la prensa negra se ocupaba de él como el Satchel foot o Satchel era un showman natural en Birmingham y como no podían jugar contra los blancos, por lo tanto no había dinero suficiente. En 1931, se unió al Pittsburgh Crawfords, era un jugador de mucho colorido y pitcheaba frecuentemente en el Yankee Stadium. Era pitcher apegado a la antigua y recordaba a su madre que le decía: - Jugar Béisbol por dinero, es un pecado. Después acerca de esto comentaba: - Ella nunca me vio jugar. Y se reía. En la liga negra de Texas había un poco más de juego contra los blancos. Aquí había una tercera clase de raza y la lucha entre equipos mexicanos y los equipos México- Americanos, era fuerte. En 1933, los Austin Black Senator vinieron a México. Esto fue suficiente para que los patrocinadores de equipos mexicanos vieran con apetito a estos jugadores y los jugadores negros que fueron a México sintieron que habían encontrado el paraíso prometido que tanto pregonan los religiosos. Con este equipo vino a México Hilton Smith que después se unió a Satchel en el Kansas City Monarchs y aquí le pusieron el Cady de Satchel porque siempre lo relevaba. Este Hilton fue probablemente el mejor pitcher del mundo en 1942, una vez Paige le decía a Smith: - ¡Tu siempre me relevas, me relevas y me relevas, déjame relevarte esta noche!. Entre los colleges el equivalente a nuestras universidades también había rivalidades como el caso de Howard- Lincoln, Fiske- Tuskeegee y Wiley Prairie. También resaltaban gente para conseguir victorias y prestigios. A veces estos sacaban anuncios como el de J.D Hardy of Piney Woods de Mississippi que, en 1933, sacaba en el Pittsburgh Courier. Si tu eres un buen jugador de béisbol y quieres un Grammarschool (Primaria), High school (Secundaria y Preparatoria), o el College Education (universidad); a cambio de jugar béisbol en los estados del norte con College Club durante el verano, escribe. Y de aquí salió John "Buck" O'neil el primer negro en dirigir un equipo de grandes ligas. Satchel combinaba su pelota rápida con un control que lo hacían envidiable. Algunos dicen probablemente que no sea verdad que debajo del zapato izquierdo tenía un letrero que decía Fast Ball (pelota- rápida) A Satchel no le gustaban juegos pequeños le gustaban los grandes juegos. En una ocasión, Paige pitcheó en la séptima entrada al primer bateador que era Lennie Pearson quien era un excelente hitter. Monte Irvin estaba esperando su turno. Satchel ante el delirio del público ponchó a Pearson con tres strikes seguidos y éste se dirigía con la cabeza baja al Dugout y Monte Irvin al paso le preguntó: - ¿Qué esta tirando hoy? Este contestaba: - ¡No sé ni las vi! Algunos decían que tiraba un pea boll (pelota- de chícharo) porque se hacía pequeña al llegar a home. El más grande episodio que tuvo Satchel en su carrera ocurrió en el Forbes Field el 21 de julio de 1942. Él sentía que tenía la fuerza necesaria, había maniatado a los Grays durante seis innings ganaba 4 a 0 y en el séptimo inning, él puso los primeros dos outs y vino Jerry Benjamín quien le dio triple. De repente Satchel se volteó a la primera base que la jugaba el capitán John Buck O'neil de los Monarchs y le gritaba: - Hey Nancy, (así lo llamaba Satchel) le voy a dar la base a Howard Sterling, le voy a dar la base a Buck Leonard y le voy a pitchear a Josh. - ¡Oh Satchel, estas loco! - le gritó O'neil que estaba acostumbrado a las extravagancias de Satchel- Pero lo más grandioso de todo esto, estaba años atrás cuando jugaban de jóvenes con el Pittsburgh Crawfords en una noche que hacían comentarios del juego que habían ganado, Satchel le decía a Josh: - Josh, algún día nos vamos a encontrar de enemigos tú y yo, tú eres el más grande bateador del béisbol negro y yo soy el más grande pitcher, ya veremos quién es el mejor, tú o yo. Así que ese caluroso día de julio 21 de 1942, Satchel le dio la base a Howard Esterling, a Buck Leonard y Gibson entró al círculo de bateo en espera de su turno al bat. Satchel le decía a Gibson: - ¡Hey Josh!, ¿Recuerdas aquella vez que estábamos en el cuarto cuando te dije que algún día nos encontraríamos y sabríamos quién seria el mejor?, ¡La hora llegó, ahora es!. - ¡Okey! Satchel, Okey, - contestaba Gibson con su voz característica de jugador, que no estaba preparado para esta confrontación. - ¡Voy a poner en segunda a Howard Sterling, en primera a Leonard y te voy a ponchar a ti! - Satchel le dijo a Josh- Los fanáticos atentos a lo que estaba sucediendo, boquiabiertos e impávidos, unos gritando, otros aplaudiendo, otros riendo pero todos viendo lo que hacía el superhombre del montículo. Cuando Leonard se fue a la primera base, se llenó la casa y todo el público en silencio, expectante, continuaba viviendo intensamente cada movimiento de Satchel; era seguido por los ojos del espectador. Satchel le decía a Josh: - ¡Te voy a tirar una pelota!, no te voy a engañar es una pelota rápida. Mientras sucedía esto Gibson entraba a la caja de bateo. Boon sonaba la mascota del cátcher había sido una pelota de strike a la rodilla. - ¡Strike one!, cantaba el umpire. Nuevamente Satchel le decía a Josh: - ¡Ahora te voy a tirar otra rápida pero no voy a tratar de engañarte, sólo será un poco más rápida que la otra!. Era evidente que Satchel lo estaba manejando mentalmente, lo estaba sugestionando, y con el prestigio que tenía Satchel de pitcher estrella, había acorralado la mentalidad de Gibson y éste estaba en una jaula. Boon sonaba la mascota del cátcher, Gibson no la bateó. - ¡Strike two!, - Gritaba el ampayer- - Ahora Josh tienes dos strikes - Satchel le decía riéndose- Ahora no voy a tratar de engañarte, no te voy a tirar una que saque humo, te voy a tirar una de chícharo sobre tu rodilla, solamente va a ser más rápida que la anterior. Y sonaba estruendosamente de nuevo la manopla del cátcher; había sido una rápida a la altura de la rodilla y en la esquina de afuera y Josh no la bateó. - ¡Strike three! - Gritaba el umpire conmocionado con lo que había visto- Cuando Paige salió del montículo de pitcheo los fanáticos del Grays gritaban, chiflaban y aplaudían, éste los había hecho vivir intensamente. Paige nuevamente se dirigía a Josh y le gritaba. Momentáneamente el público como autómatas se callaron nuevamente; Satchel decía con el dedo señalándolo: - ¡Te dije que yo era el mejor del mundo!- Satchel Paige con esta jugada se santificaba; era la magnificencia esencial de él mismo, era un momento de magia, era el Sr. Satchel Paige (este artículo fue reporteado en el The Sporting News, julio 18, 1981) Satchel se volvió famoso entre los negros por el año de 1930, y entre los blancos alrededor de 1935, un jugador podía hacerse famoso sólo con darle un hit a Satchel, si alguno de ellos le pegaba de foul tip, ellos mismos decían: - ¡Satchel no viene en su día!. Él caminaba muy adelante del beisbolista negro, adelante como showman, había aprendido a ser manejador de bateadores y manejador de masas era un hombre dotado para ser pitcher. Su tercera esposa Lahoma decía: - Siempre que había mucha tensión en el parque, yo me salía y me iba a sentar al coche porque yo no quería verlo perder, yo me sentía muy angustiada cuando el juego estaba difícil y yo quería que él no tuviera ningún error por la presión que le hacía sentir el público. En otra ocasión cuando jugaba por el equipo del Pittsburgh Crawfords, él había llenado las bases de jugadores del Philadelphia Stars y su tercera base Judy Johnson le pidió la pelota; mientras la limpiaba y frotaba enérgicamente se acercó a Paige y le dijo: - ¡En el Dug out contrario están comentando que ojalá y tú la hagas ahora!. - ¿Ellos dicen eso?, preguntó Satchel. - Si y dicen que eres bluff, (falso)- decía Johnson. Paige estaba herido de muerte, en su orgullo, y respirando profundamente se quitaba la cachucha y se limpiaba el sudor, se volteó al center field, se volteó al home y esperó que se fuera Judy para la tercera; vio de nuevo que todos sus jugadores estuvieran bien colocados. Tiró 9 strikes seguidos ponchando a los tres bateadores, al terminar el tercer bateador se fue al dugout del Philadelphia y les gritaba: - ¡Ahora que regresen a Philadelphia cuenten esto!. Frank Demaree jugador del Chicago Cubs se la pasaba burlándose de Satchel, cuando éste se cansó pasó por bolas intencionales a tres jugadores; llenó las bases; volteó a sus fielders, les dijo que se acercaran y a sus jugadores de cuadro les dijo que se sentaran y después ante la expectativa del público le pasó tres pitchadas de humo y lo ponchó. Satchel en 1940, ganaba cuarenta mil dólares cuando el jugador regular ganaba de ciento veinticinco a trescientos mensuales. Lo doble de esto lo ganaba un jugador blanco en las Ligas Mayores. Se imaginan qué dineral ganaba Satchel. Era el tipo de jugador con inteligencia natural, orgulloso, capaz y directo, el que más trajo al béisbol negro excitabilidad, conmoción, arrebato, todo. Sin embargo el público no lo entendió, él era un solitario y no muy bien recibido por sus compañeros y amigos quienes resentían que él era el punto de atracción; parecía ser el sol cuando llegaba a los parques, él bromeaba, se reía, bailaba, cantaba, él era un hombre que se amaba a sí mismo, estaba encima de las reglas del béisbol, viajaba solo o con un compañero que él decidía. Cuando él murió, un Senador dirigía la palabra y decía: - ¡No estén tristes!, al menos no creo que Satchel lo esté, porque Satchel Paige ha pitchado las nueve entradas! JOSHUA GIBSON "EL CHIMPANCÉ".
En 1940, llegó este tremendo bateador Joshua Gibson para el Veracruz de Pasquel y en un solo día conectó tres jomrones e impuso en 1941, la marca de 33. Y la gente dice que murió de tristeza por no ser el primer Jugador negro que llegara a las Ligas Mayores. Nació en Buenavista, Georgia, U.S.A. Este es uno de los hombres con un historial muy grande y trágico, tremendo bateador y debió haber sido el primero que hubiera entrado a las ligas mayores, sin embargo la gente que manejaba a las ligas mayores de los blancos le dio muy poca importancia a este beisbolista y es uno de los pilares más grandes del béisbol negro, dicen que murió de tristeza al no haber sido elegido para el béisbol de ligas mayores. Jorge Pasquel ya sabía de la fama que gozaba Gibson y se lo trajo a jugar a su Veracruz en 1940, y bateó .467 y jugó también en 1941, para el mismo equipo y bateó .374, más adelante relataremos algunas anécdotas de este superman del béisbol. Pesaba 215 libras, era parte de una familia que por las circunstancias en las que vivía, emigró a trabajar a Pittsburg, a la planta de acero "Carnegie Illinois Steel Plant". En Buena Vista sólo había asistido hasta el quinto grado de primaria, allá se llama Grammar School. En Pittsburgh fue a la escuela vocacional cuando él tenía dieciséis años y trabajó de aprendiz en la planta de acero. En 1927, jugaba con el Pleasant Valley Red Sox y en el siguiente año ya estaba en el Crawford Colored Giants. Cum Posey propietario del Homestead Grays lo vio jugar. Cuando se lastimó un dedo el cátcher Buck Ewell en 1930, Gibson estaba como fanático y había pagado su boleto, Posey lo llamó, se cambió y fue a hacer el último out del juego. En 1932, Greenlee de los Crawfords obtuvo a Gibson en una operación de presión y lastimoso asalto a Cum Posey. Greenlee había firmado primero al mejor amigo de Gibson, Harry Kincannon, le dio una oferta a Gibson, ligeramente más grande que la de los Grays y así se lo llevó. Gibson tenía un swing natural para batear, reflejos felinos y unos ojos prodigiosos; no lo engañaba una mala pelota. En una ocasión un niño rogaba y le decía: - ¡Mr. Gibson, déme su bat roto, deme su bat roto! Y Gibson le contestaba: - ¡Yo nunca rompo bats, yo me los acabo! H. Puebla de Z., 27 de Noviembre de 2002 |
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