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Profesor Juan Antonio Martínez de Osaba y Goenaga

 

 

 

 

 

Tema musical:

Lágrimas Negras

 

 

 

Y perdimos el Preolímpico (II)

   Los torneos van y vienen, ganamos unos y perdemos otros. Antes los ganábamos todos, cuando teníamos a los Gourriel, Casanova, Kindelán, Linares, Pacheco y compañía, a quienes sobraban méritos y calidad por arrobas. Quizás no volvamos a tener un equipo cuajado de tantos súper peloteros. Pero los tiempos han cambiado.

   Ahora la cosa es distinta. La palabra amateur se borró de la Carta Olímpica, la única donde reinaba y tenemos que jugar con los mejores del mundo, en un deporte cada vez más comercializado, dopado, profesionalizado, globalizado y cuajado de grandes peloteros, quien lo dude nada sabe del mundo de las bolas y los strikes.

   Y es ahí donde tienen que batirse nuestros muchachos, los del barrio, vecinos a quienes cada día queremos más. Y respetamos. Ahora bien, el equipo que se ha conformado en los últimos años no es segundo de nadie, lo ha demostrado con creces, sobre todo con su actuación en el Primer Clásico Mundial 2006, del mes de marzo.

   Volvamos al team. Pestano parece convertirse, poco a poco, en el mejor receptor que hayamos tenido. Sigue la huella de Juanito Castro, su ídolo, de quien adoptó hasta el número, y lo hace cada vez mejor. Se ha convertido en uno de los peloteros más cotizados para Las Mayores. Todos los managers quisieran tenerlo con ellos. Mascoteo impecable, dirige a los lanzadores con eficiencia, un brazo envidiado, coraje por arrobas y buena inteligencia. ¿Se puede pedir más? Y al bate no es out por regla como casi todos los receptores. Encaja bien detrás de Urrutia en la alineación y empuja carreras decisivas.

   Nuestro Alexei, por fin, tiene su puesto de regular en el Seleccionado. Los directores, al parecer, ya reconocen sus tremendas posibilidades y lo ubican de octavo bate, ahora en el jardín derecho. No es secreto para nadie que juega bien en cualquier posición, es un verdadero hombre-equipo, capaz de echarse arriba a todos, y eso vale mucho. Se desplaza cada vez mejor en los jardines, corre como el que más, conecta tremendos batazos y enseña garra por arrobas. El eficiente Tabares parece haber visto pasar sus mejores días en la arena internacional, aunque seguirá dando dolores de cabeza con los Industriales.

   La pradera central adquirió –según los entendidos-- un nuevo dueño, que no lo tuvo desde tiempos de Víctor Mesa. Giorvys Duvergel es un excelente pelotero que reúne todos los requisitos para establecerse por más de una década en el center field. Cubre amplísimo terreno, con maestría singular. Posee poderoso brazo, imprescindible para los jardineros, un sentido de la ubicación exquisito, con excelente desplazamiento. Y al bate, contra zurdos y derechos, es sencillamente estelar, lo demostró en el torneo recién finalizado.

   Así las cosas, nos vamos hacia los lanzadores, el eslabón más débil de la cadena, que lució inmenso en el Preolímpico. Hay madera joven que debe curtirse en hornos especiales para evitar contaminaciones. Estos son tiempos de pitchear con mucha cabeza, a lo Conrado Marrero, el más inteligente de cuantos lanzadores hayamos tenido en este país.

Conrrado Marrero

   Brazos imprescindibles como los de Norge Luis Vera, Yadel Martí y Ormari Romero, entre otros, están lesionados. Los dos primeros en la postrimería de sus respectivas carreras, pero Martí debe continuar después de un buen tratamiento. Se hacen estudios profundos sobre los problemas que hemos tenido que afectan los brazos de nuestros muchachos. Quizás el trabajo intensivo de todo el año. Hay que acudir a la ciencia y la técnica para arribar a conclusiones, lo demás es pura especulación.

   El recuperado brazo de Odelín debe estar a punto de colapsar por exceso de trabajo. Estuvo hasta en el Mundial Universitario que tanto nos dolió. Necesita más descanso si queremos preservarlo por su enorme valía. Es un corajudo que supo echarse el equipo encima contra Puerto Rico en el Clásico. Bien atendido, le queda mucho por delante.

   Nuestro Maya es el relevista largo por excelencia, de coraje a toda prueba. El escón con bases llenas que propinó al equipo de los USA en el Preolímpico y sin outs, es punto menos que antológico. Pero necesita más concentración y evitar el desgaste, no puede lanzarse solo para un inning, el pitcher tiene que distribuir sus energías y combinar los lanzamientos. Una colega respetada de los medios le llamó “tirapiedras”, en una infausta tarde. Estoy convencido que no quiso ofender al muchacho, pero no debió decirlo, porque es un joven de enorme futuro en las filas de nuestro béisbol.

   Todos estos pitchers merecen atención priorizada. Pedro Luis Lazo es otra cosa, aunque haya perdido contra los de USA.

   Volveremos al tema.

Santiago de Cuba

 

Y perdimos el Preolímpico (III)

     No me canso de escribir sobre Lazo, quien está llamado a ser el mejor lanzador cubano en Series Nacionales. ¡Y pronto! Pero es obligado hacerlo. Nuestro hombre estuvo inmenso durante toda la temporada nacional y eventos internacionales. Su paso por el Clásico Mundial 2006 dejó una estela de admiración universal pocas veces vista en lanzadores del patio.

   He llegado a pensar que los rivales no quieren enfrentarlo, sean quienes fueren. Se les nota indecisos, falta de coordinación, llenos de ansiedades, lo que habla a las claras del dominio de este súper pitcher. Fue el paño de lágrimas de Higinio en el Clásico y de Anglada en los demás torneos, incluyendo el Preolímpico. Pero no siempre se gana o se luce inmenso, sobre todo cuando se conjugan una serie de factores adversos.

   Ante todo, quiero patentizar mi admiración por la forma en que Rey Vicente Anglada dirigió, pero hay deslices que se pagan caros. Como pelotero no fue santo de mi devoción, aunque reconocí su maestría. El problema era otro. He sido un “urquiolista” convencido durante toda mi vida y él trató de enfrentarlo, o más bien, los aficionados, y yo eché pie en tierra con el mío, a quien sigo considerando el mejor de cualquier época en la intermedia.

   Para dirigir a Lazo hay que ser un verdadero psicólogo, conocerlo en su interior. El “Rascacielos Verde” es todo un mundo en sí mismo. Servio Borges pagó caro aquella decisión de enviarlo al box en el partido decisivo ante los de USA en Sydney 2000. Lazo estaba de relevista, no esperaba la bola. Hizo lo que pudo, y perdió ante un elenco formidable y un rival poco menos que “digitalizado” para nuestro equipo.

Higinio Vélez

   Higinio Vélez no se cansó de declarar, antes de partir para Puerto Rico al Clásico Mundial 2006, que Lazo sería su cerrador. Y abrió con él el primer desafío ante Panamá. Tampoco le fue bien. Después lo utilizó de relevista y volvió a ser genial, el mejor de todos, como lo que es.

   En el Preolímpico sucedió otra cosa. Utilizado siempre como cerrador, actuó en los primeros desafíos y estuvo estupendo. Después, como no tuvimos rivales de consideración, la dirección lo sometió a un descanso prolongado hasta el último día. Un hombre que lleva toda una vida lanzando requiere de ciertas condiciones. En resumen: no estaba preparado para un relevo largo. Y lo ubicaron, cuando el equipo estuvo contra la pared, a lanzar más de cinco innings. Sudó la gota gorda, no fue efectivo. Hacía casi una semana que no lanzaba y cuando lo había hecho fue para pocos lanzamientos. Ahí está el resultado. Quiso apoyarse en su bola rápida, a pesar de su inmenso repertorio y fue bateado con facilidad.

   El Seleccionado llegó al juego final, de puro trámite, porque ya estábamos clasificados, o sea, se cumplió el objetivo pasándole por encima a todos los rivales, excepto Panamá, con quien sudamos la camiseta. La dirección envió al montículo a Adiel Palma, estelar veterano cienfueguero que derrocha coraje por arrobas. Pero hay que tener en cuenta que es un hombre que se acerca irremediablemente a las cuatro décadas de vida y dos en el diamante. Había lanzado cuatro días antes un juego casi completo.

   Si usted tiene casi todo el cuerpo de serpentineros disponible y en perfecta forma física y mental para un solo pleito, la condición de abridor pierde su histórica connotación. Es un factor a considerar en el béisbol moderno, así se compite en Grandes Ligas y demás torneos de fuerza en el mundo profesional. Máxime si dispone de Odelín, Maya, Pedroso y Lazo. Todos para ganar un desafío.

Adiel Palma

   Quizás la elección de Palma no fue la mejor, aunque nada pasó, por el relevo paradigmático de Maya en el mismísimo primer inning, quien se desgastó rápido y los de USA le cayeron encima. Pestano, a mi juicio, no estuvo a su altura esa noche. Demasiados lanzamientos en rectas por la zona de strike que rebotaron de bates expertos, incluyendo cinco cuadrangulares. ¡Lo nunca visto!

   El equipo luchó a brazo partido, no se dio por vencido hasta el final, pero estaba marcado y caímos ante un rival superior en todos los órdenes. Tenemos que acostumbrarnos a aceptar tal sentencia, ya no somos los únicos buenos en el mundo de las bolas y los strikes, en cualquier lugar aparece un equipo que nos gana. En el Clásico estuvimos al borde de perder contra Panamá, solo faltó un lanzamiento.

   Allí perdimos contra Puerto Rico el primer desafío y también con el trabuco de República Dominicana, a quienes nos impusimos a la hora de la verdad, para caer al final contra Japón, que fue mejor que nosotros.

   Ahora encontramos un equipo de los USA con calidad extra, dueño de todos los poquitos de la pelota, que son muchos, y nos ganaron en buena lid. Tenemos que aprender a perder, porque no será, desgraciadamente, la última derrota. Ellos son tan buenos como nosotros, así hay que verlo, entonces perderemos menos y ganaremos más.

   El manager de los USA nos dio una lección a la hora de mover sus lanzadores, no pudimos adaptarnos a ninguno, no nos dio tiempo. A mi juicio, ahí radicó el marcador adverso, aunque le hicimos cinco carreras, pero ellos hicieron ocho y nos ganaron en buena lid.

   Habrá que sacar muchas experiencias, porque tenemos la Copa Intercontinental encima en el mes de noviembre, donde enfrentaremos equipos tan buenos como esos o mejores. Ojalá que esa única derrota no marque un nuevo disparate y se desbanque la dirección actual, que ha demostrado eficiencia, aunque son humanos y, como tales, también yerran.

   Es bueno y bonito, aunque nos duela, esto de analizar derrotas, señal de que los tiempos crecen en el béisbol, y nosotros con ellos.

   Fue un trabajo para Uds., del profesor Juan Antonio Martínez de Osaba y Goenaga.

Pinar del Río, Cuba, a 25 de octubre de 2006

                                    

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