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EL SINDICATO DE
BÉISBOL, ¿AYUDARÍA O NO?
(ANABE)
V P A R T E
Por el Dr. Jaime
Cervantes Pérez
DESINTEGRACIÓN
En este punto de dificultades en
establecer una franquicia viable en la Ciudad de México, hubo una
división dentro de la propia ANABE y una hendidura que salió poco a poco
entre la ANABE y la LIGA NACIONAL. ya que estas habían sido
organizadas y dominadas por jugadores de béisbol, sindicatos activistas,
abogados, autoridades locales y nacionales, incluyendo gente de
universidad los cuales, tenían poca experiencia en negocios.
Por ejemplo, en la temporada de 1983,
el roster de los clubs y personal, también como los programas oficiales,
aparecieron solamente seis días antes de la inauguración de la
temporada, porque la Liga no tuvo publicidad oficial.
Por lo consiguiente, esta gente
siempre colocó consideraciones ideológicas y sociales encima de las
necesidades económicas.
Con el dinero hecho por la ANABE en los
juegos; intentó mejorar la imagen de los jugadores profesionales en la
sociedad, por ejemplo:
Requiriendo que sus miembros vistieran
bien cuando viajaran, haciendo clínicas para los jóvenes y animando a
los niños a estar en las Escuelas. Esta situación se volvió más clara
con los esfuerzos de la ANABE para mantener un equipo en la Ciudad de
México.
Para 1984, sin embargo, con las
condiciones económicas de México deteriorándose se quebró la habilidad
de los sindicatos, del Estado, Gobiernos locales y Universidades para
mantener el estado financiero del béisbol.
Muchos equipos de la Nacional cayeron
en manos de empresarios privados quienes estaban contentos de tener más
ganancias. Estas mentes de propietarios con ganancias y todos
localizados en las provincias, vieron poca razón para que un equipo
tuviera pérdidas y menos si era en el Distrito Federal, especialmente
cuando se encontraban con la brutal competencia del hombre de negocios
Alejo Peralta.

Dr. Jaime
Cervantes Pérez en New York Library de la 5th. Ave.
Por lo consiguiente, cuando los
Directivos de la Ciudad de México negaron el Parque del Seguro Social a
los Aztecas; la ANABE pidió a otros equipos de la Nacional un millón de
pesos a cada uno, para solventar los gastos del Aztecas. Varios
propietarios se movieron para prohibir la franquicia en la Ciudad de
México. Este paso, provocó un conflicto directo entre los
propietarios, la ANABE, el Congreso del trabajo y aliados. En
adición, los cargos se hicieron mas pesados; para que los propietarios
de la Nacional se motivaran para abandonar la Ciudad de México y se
hiciera un trato con Peralta.
Entre marzo y julio de 1984, el Aztecas
cambió de manos cuatro veces; como el Congreso del Trabajo respaldaba a
la ANABE, pelearon los propietarios para otra franquicia de la Nacional.
De un lado el Congreso del Trabajo respaldando a la ANABE para mantener
al equipo en la Cuidad de México y demostrar al público esta
determinación ante la oposición de la Liga Mexicana.
La ANABE falló, porque les faltó
respaldo político; necesario para ganar acceso al parque del Seguro
Social y los recursos económicos para administrar al equipo. Los
propietarios de equipos de la Nacional buscaron el dinero perdido, fuera
de la Ciudad de México y encontrar un público amistoso o morir. Ellos
tuvieron buena razón para evitar en lo sucesivo una confrontación y aún
tener un acuerdo con el poderoso Peralta, buscando una oportunidad para
integrar sus equipos dentro de la Liga Mexicana.
Cuando el Congreso del
trabajo y la ANABE reunieron bastante influencia para prevenir la
transferencia del equipo, los propietarios lo mudaron para
estrangularlo. Ellos rehusaron invertir dinero en el equipo incluyendo
el pagó de salarios y beneficios, de lo que quedara, la multa debida al
IMSS. Los propietarios hicieron una lista negra y atentaron cambiar a
los directivos de la ANABE.

Pablo Gutiérrez Delfín
La CONFEDERACIÓN DE
PELOTEROS PROFESIONALES DEL CARIBE (CONPEPROCA)
trajo a jugadores de República Dominicana, para jugar en la Nacional,
los propietarios de la Liga Mexicana los amenazaron con la deportación
si ellos hubieran jugado para el Aztecas.
La Liga Mexicana
también colocó presión en otras áreas de la Liga para que no jugara el
Aztecas. Los propietarios de la Nacional refutaron el uso de las
ganancias de un All-Star Game de la Nacional para pagar la deuda del
Aztecas, en su lugar, ellos se guardaron los recibos de las puertas para
si mismos. En julio la
franquicia del Aztecas era solamente historia.
Mientras Jorge Ancer propietario de
equipos de la Nacional en Monterrey y Reynosa; y propietario anterior
del Aztecas, pidió a la Liga Mexicana que admitiera a sus dos equipos
para la temporada de 1985, para el siguiente mes dieron a conocer los
reportes que la Nacional, estaba retirando su equipo de Puebla.
Este movimiento de una ciudad tan
importante como Puebla abrió un espacio a la Liga Mexicana y apuntando
un acercamiento de la Nacional con Peralta.
La fuerza para mantener un equipo
viable enfrente de las dificultades económicas y obstáculos políticos,
eventualmente dejaron a la ANABE débil e internamente dividida. Aún en
su temprano movimiento los jugadores habían tenido dificultad en
mantener una unión frente a la oposición de los propietarios asociados,
primero de la Liga Mexicana y después de la Nacional.
Serias diferencias dentro de la ANABE
empezaron en 1983, cuando sus jugadores líderes decidieron jugar en la
Liga del Pacífico en Invierno, aún a pesar de que algunos de ellos
estaban en la lista negra.
Entonces los problemas de establecer un
equipo en la Ciudad de México, exacerbaron las diferencias dentro de la
sociedad.
La ANABE encabezada por Ramón Abulón
Hernández, que había movido su equipo LOS
METROPOLITANOS, de la Ciudad de México a Chihuahua en 1983,
fue criticado por los integrantes de la sociedad, porque él estaba en
una posición inadecuada para desempeñar los dos puestos. La ANABE
entonces creó a una administración de tiempo completo para él, pero él
tardó en llegar a México, porque el equipo de Chihuahua le pagó tres
veces más su salario de lo que la ANABE le ofreció.
Hernández también fue acusado de dar
demasiadas facilidades a los propietarios de los equipos de la Nacional
en sus demandas y aún cortando los tratos que tenían los anabistas.
Luis Meré Jugador de la ANABE Representante-Tesorero y jugador-manager
del Aztecas era uno de los que más criticaron a Hernández, Meré
también tuvo ataques de la oposición que tenía por estar ausente de la
ciudad de México y dedicarle mucho tiempo a su equipo, que viajaba de
ciudad en ciudad siempre de equipo visitante.
En julio, la ANABE destituyó a Meré por
el uso no autorizado de un millón de pesos, del fondo del Sindicato de
pensiones por ayudar al equipo Aztecas.

Nelson Barrera
EL FINAL
En las dos temporadas siguientes 1985 y
1986, la suerte de la NACIONAL y la ANABE fue de mal a peor. La Liga se
volvió desorganizada, tan fue así que no tenía ni siquiera estadísticas
oficiales, hasta mediados de la campaña de 1985 (incluyendo scores y el
standings). La persona que había sido encargada, hizo el trabajo tan
pobre que fue despedido y como resultado los números finalmente dados a
conocer fueron abiertos a preguntas.
La Liga estaba tan mal preparada para
la temporada de 1986, que la inauguración tuvo que ser pospuesta por dos
semanas .La fecha que se dio después fue solo una semana antes del
primer juego, en ese momento el programa de la temporada no había sido
dada a conocer. Los medios y por consecuencia el público, tenían poca
información de la ANABE o de la Liga.
Todos sus juegos fueron hechos en
provincia y aún fallaron en dar a conocer sus noticias a la Prensa en la
Ciudad de México.
Por lo consiguiente su aislamiento
creció y periódicos como el Uno Más Uno que habrían sido los
estandartes de este movimiento, no tenían noticias de la Liga Nacional,
a excepción del juego de All Star Game celebrado en la Ciudad de México.
En esa época la desorganización la
atribuyeron a unas condiciones económicas precarias de muchos equipos y
en la ANABE continuaron los problemas. Varios equipos desaparecieron o
cambiaron de ciudad, ya que la situación económica del País estaba muy
deteriorada. Algunos equipos no sabían si ellos podrían jugar, algunos
días antes de empezar la temporada. Les fue muy difícil a los equipos
encontrar otras ciudades, debido a la pobre economía y las razones
políticas. Estos cambios en su mejoría y estabilidad no prosperaron.
El equipo de Puebla por ejemplo, se fue
a su vecino estado de Tlaxcala para la temporada de 1985. Después en
1986, cambió para la pequeñísima ciudad de Atencingo, al Sur de Puebla,
claro que encontró un financiamiento del sindicato del Ingenio Azucarero
de Atencingo, pero fue muy oscuro el lucimiento del equipo.
La ANABE, ahora aislada de los
propietarios de la Nacional; se quedó dividida internamente y sufrió la
erosión de los trabajos basados en su unión. Como resultado, no pudo
proveerse económicamente o de estabilidad administrativa para mantener
la Liga viva. Los jugadores continuaron expresando descontento acerca de
la Sociedad o Sindicato, condenando a la
directiva por la carencia de comunicación con sus integrantes.
En respuesta, los
directivos de la ANABE como el Abulón Hernández, criticaron a los
jugadores por no tomar parte en una actuación más activa en la
organización, dejando las decisiones. Y los jugadores entonces le
echaron la culpa a él. En el verano de 1985, el valor de las
relaciones de la ANABE con el Congreso del Trabajo, era el respaldo
financiero-político, y virtualmente terminaron cuando un seleccionado
cubano hizo un serie de juegos de exhibición en México.
El equipo Cubano reconocido
por su calidad, ignoró a la Nacional y solamente jugó contra equipos de
la Liga Mexicana.
Al final de esta
Serie, el CONGRESO DEL TRABAJO atendió una recepción financiada por el
PRI, honorificando a los cubanos y a la Directiva de la Liga Mexicana.
Debido a las tremendas
relaciones de la gente de La Liga mexicana; La ANABE y su Liga Nacional,
fueron traicionados por todos.
Hasta 1986, la Nacional
dio trabajo, pero no a todos los miembros de la ANABE por varios meses
al año sin embargo, fueron poco firmes y muy pobres los sueldos.
Nunca en este tiempo a
los jugadores de la ANABE les fueron creadas ni a ellos ni a sus
familiares situaciones seguras.
Los jugadores estaban
cansados de la lucha, perdiendo su entusiasmo original por el
movimiento; que les demandaron muchos sacrificios dándose circunstancias
muy difíciles.
Como la fortuna de la
NACIONAL cayó, los anabistas empezaron a abandonar la Liga. Por ejemplo,
Arturo Jiménez, quien se había unido a la ANABE en 1980 y entonces se
volvió uno de los jugadores originales para el Aztecas en 1981, se fue
para la ciudad de México y en la Capital ganó más dinero jugando béisbol
amateur que si él se hubiera quedado en la Nacional.
Con la terminación de la
Liga, todos los jugadores que se quedaron tuvieron que buscar empleo en
cualquier lado, algunos dejaron el béisbol, los buenos entraron a la
Liga Mexicana y pudieron firmar contratos.
Los dueños de los equipos
de la Liga Mexicana para aceptar un jugador de la ANABE preguntaban a la
Liga Mexicana y solamente ellos podían dar el visto bueno para jugar ahí
y les decían el precio que debían pagar al jugador, otros pocos se
fueron a Europa, especialmente Italia. Algunos más se quedaron a jugar
en Ligas con poco prestigio, particularmente en el Sureste del País,
donde ellos podrían cuando menos ir sobreviviendo. Allá la Liga Mexicana
tenía muy poca influencia de control sobre el béisbol. Ignorados,
aislados, endeudados y en un mercado nacional no competitivo la Nacional
se dobló durante el verano de 1986, la noticia fue vagamente difundida
en medio de la celebración y la publicidad que rodeaba al Soccer World
Cup hecho en México durante los meses de junio y julio.
Subsecuentes esfuerzos
para revivir a la Nacional o algún otro circuito usado por los jugadores
de la ANABE, fue obstaculizada con firme oposición por la Liga Mexicana
y su arma monopolística,
LA ASOCIACIÓN DE LIGAS
PROFESIONALES DE BÉISBOL DE LA REPÚBLICA MEXICANA.
En 1987 por ejemplo, el
CONGRESO DEL TRABAJO usó su músculo político para admitir la ANABE y
jugar en la ciudad de México en el Parque del Seguro Social, éste
promoviendo a un grupo de estrellas Anabistas en una Serie de
exhibición. El esfuerzo falló cuando la Mexicana demandó un gran precio
por el uso del parque. Una vez más el trabajo organizado demostró su
impotencia en relación al sector privado y a un gobierno indiferente.
En 1989 la ANABE hizo un
último y desesperado intento para formar una
Liga llamada
CIRCUITO MEXICANO DE BÉISBOL (CIMEBE).
Se ganó el respaldo de los presidentes de los Equipos de Tijuana y
Guadalajara. Alejo Peralta había retirado sus licencias, porque ellos
contravinieron las prácticas tradicionales de la Liga Mexicana: y
funcionamiento demasiado independiente de Peralta; y el ser demasiado
pródigo con sus jugadores.
Inmediatamente el nuevo circuito tuvo
problemas. Francisco Eguiarte, el anterior propietario del Guadalajara
quien ahora tiene la CIMEBE, fue un soñador desorganizado con pequeña
experiencia de negociante y no el mejor socio escogido por la
desesperada ANABE. En adición varias ciudades fueron presionadas por la
Liga Mexicana.
En revancha a los esfuerzos para
revivir la ANABE; la mexicana hizo los trámites para que su presidente
Ramón Abulón Hernández fuera despedido de su posición como manager
jugador del equipo Chinameca de Veracruz, de la Liga Regional del
Sureste.
Además varias ciudades tuvieron presión
de la Mexicana.
A los equipos de Guadalajara, Puebla y
Veracruz para la siguiente temporada les prohibieron el establecimiento
de equipos en la CIMEBE.
Equiarte ya tenía tres años de contrato
para usar el Estadio de la Ciudad de Guadalajara dado por su anterior
equipo de La Mexicana. Cuando él quiso que su equipo de la CIMEBE
estuviera aquí, la Universidad canceló el acuerdo aclarando que
solamente un equipo de la Mexicana podría jugar en el Parque
Una vez que la CIMEBE empezó a jugar,
la Mexicana les dijo a los umpires que no fueran a trabajar con ellos.
Momentáneamente las dificultades fueron
resueltas, la CIMEBE empezó a jugar en septiembre de 1989 con seis
equipos y una temporada de 62 juegos, La Liga duró una sola temporada y
aún se alegraron de haber regresado por las influencias del cuerpo
gubernamental, y la Comisión Nacional del Deporte (CONADE).
Esta Liga se derrumbó como sus
antecesores, bajo las presiones de su principal antagonista, la Liga
Mexicana y su propietario director Alejo Peralta.

Juan Navarrete
Sánchez
CONCLUSION
Además de que la ANABE falló en
sindicalizarse en su último intento, esto tuvo un impacto positivo en el
deporte de México.
Fue el primer grupo de jugadores
profesionales de México que tuvo éxito en organizar una huelga.
Ganó modestos beneficios, no solamente
para sus miembros sino para otros jugadores también, en 1984 por
ejemplo, la Liga Mexicana dio un plan de pensiones a sus propios
jugadores en un intento de contener el descontento. En 1989 la Mexicana
anunció el establecimiento de un programa de seguros de vida para
jugadores y pidieron al gobierno reforzar con el 10% por equipo, para
los jugadores extranjeros. Menos concretamente estableció el precedente
para la cooperación del trabajo, la comunidad y la prensa, en el mundo
del deporte profesional.
Por lo consiguiente, sirvió como un
proceso educativo que hizo a los jugadores en México más conscientes de
las contradicciones de su situación como atletas y como trabajadores.
Esta contradicción fue
ampliamente marcada cuando en una respuesta directa a la ANABE los
propietarios de deportes crearon un nuevo grupo antisindicato, EL
CONSEJO MEXICANO DE ESPECTÁCULOS PROFESIONALES (COMEDEP) hecho por los
directivos del béisbol, box, fútbol, tenis, toreo y actuación.
La experiencia de la ANABE también
trajo una aguda focalización hacia el cambio de la política del trabajo
del Gobierno Mexicano durante los 80’s. El aspecto más sobresaliente de
ésta fue una nueva política la cual reflejó la implementación de un
modelo de mercado económico libre, suplicando una reevaluación de la
continua relación y viabilidad del tradicional
PRI-GOBIERNO-TRABAJADOR:
1)
Se vio la
indisponibilidad del gobierno para dar una protección al trabajador, no
industrial, y que estén lo menos organizados posible;
2)
Respetando
el gobierno al capital privado, y la fuerza para regularlo;
3)
Y
Separándose el gobierno del trabajador cautivo.
El movimiento de jugadores
profesionales de béisbol la ANABE y sus esfuerzos para organizarse; se
volvieron la primera y mayor víctima de las reformas de un mercado
libre. El trato del gobierno a los atletas reveló la emergencia de una
diferente política hacia el trabajador.
Este movimiento fue algo que minó la
relación tradicional oficial con los trabajadores.
Una relación contribuida por el
PRI-GOBIERNO que domina a México y con un esfuerzo para modernizar las
bases sobre un modelo neoliberal continuo.
Uno lógicamente se debe preguntar ¿Con
este movimiento, se pone en peligro al edificio gubernamental entero del
siglo XX post-Revolución Mexicana?
Puebla, México, 27 de mayo de
2006
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