|
EL SINDICATO DE BÉISBOL, ¿AYUDARÍA O NO?
(ANABE)
IV P A R T E
Por el Dr. Jaime
Cervantes Pérez
EVOLUCIÓN
DE LA ANABE
La
ANABE manejó y completó la temporada 1981 y cuatro temporadas más,
doblándose durante la campaña de 1986. Aún con el éxito inicial y lo
osado por sobrevivir fue excesivamente difícil, a lo largo de estos
años.
Tres factores mayores
contribuyeron a la terminación de esta labor rebelde:
-
Un clima de economía y política muy
hostil
-
Una competencia e interferencia con
la Liga Mexicana y la intervención de un poderoso hombre de
negocios, Alejo Peralta
-
La división dentro de la coalición
de la ANABE-NACIONAL
El movimiento de la ANABE y el
nacimiento de la NACIONAL, vinieron en un rato propicio en el pico del
auge económico del petróleo de México; los últimos años de los 70’s y
los primeros de los 80’s.
Esta Era del dinero fácil
ayudó al éxito de la ANABE, facilitada por la ayuda de un variado grupo,
incluyendo el del CONGRESO DEL TRABAJO; no obstante la renuente ayuda
del gobierno de López Portillo.
Dos eventos sin embargo
cambiaron la relativa favorable economía y la política en 1982. Con
el colapso de los precios del petróleo y los aumentos de los intereses
internacionales de su deuda externa, México aún con todos los intentos y
propósitos se declaró en bancarrota. El País entró a su peor crisis
económica de décadas. La bancarrota aceleró la devaluación del peso y la
restricción del cambio, aumentando la inflación y cayendo los impuestos.
Para los equipos de béisbol esta situación probó tener un doble golpe.
Devaluaciones y restricciones de los movimientos del dinero (la
limitación en la compra de dólares) En el comercio internacional, el
pago de deudas de México fue muy difícil, como también la importación de
equipos hechos fuera y la paga en dólares a los jugadores extranjeros.
Al mismo tiempo la
inflación hizo que se rebajara el sueldo a los jugadores y a la gente
que prestaba sus servicios en la organización de los juegos, y en
general a toda la multitud.
El Gobierno, a todos los
niveles, tuvo que hacer frente rápidamente a la necesidad de una
reducción económica, los bancos incautaron las cuentas y principalmente
a los que las tenían en dólares.
Dr.
Cervantes.-Yo estaba viviendo en esa época en el Paso Texas, y tenía a
mis hijos estudiando en universidades de ahí, mis ahorros, que los tenía
en dólares los pasé a Ciudad Juárez, porque daban más interés, casi el
100% mensual y de repente López Portillo ordenó que se congelaran las
cuentas; y perdí todos mis ahorros, es la única vez que arrastrando mi
orgullo y dignidad fui a pedir prestado con personas que nunca había
tratado, para las escuelas de mis hijos, ahora ya son profesionistas y
ciudadanos americanos, así es la vida, pero logramos nuestros objetivos,
¡y nos levantamos nuevamente!; desde entonces juré no volver a tener mis
ahorros en bancos de México.
Los
equipos de la Nacional no tuvieron más que elevar el precio de los
tickets; pero esta alternativa redujo la cantidad de aficionados que
iban a los parques.
En medio de esta tormentosa crisis hubo
un cambio de Presidente y vino como mandatario Miguel de la Madrid
(1982-1988) quien
no tenía ni los medios económicos ni la
inclinación de mirar sobre el apuro de los jugadores y menos la
preocupación por ellos.
A diferencia de López Portillo, no era populista ni con mucho dinero
a la mano, él y su gobierno cooperaron con el Sector Privado como un
medio para rescatar la economía.
Por lo consiguiente, vino
el activismo sobre el trabajo que tuvo que ser controlado. Se vio la
necesidad, de tranquilizar a los trabajadores, ya que era una tarea para
la seguridad nacional y como un intento de dar al mundo una imagen de un
México estable, con el objeto de lograr una mejor inversión del capital
internacional y animar a renegociar la enorme deuda externa de México.
Normalmente quien
manejaba los problemas del trabajo, es el Secretario del Trabajo.
En esa época estaba el Lic. Pedro Ojeda
Paullada; pero
De la Madrid asignó las dificultades del
trabajo a la Secretaría de Gobernación al frente de la cual estaba
Manuel Bartlett, que es un político de línea dura, esto era parte, como
habíamos dicho antes, por la seguridad nacional.
Una vez que la Liga
Nacional fue creada en 1981, la Liga Mexicana y sus directivos,
continuaron la pelea para tomar medidas y acabar con este movimiento
Insurgente.
Públicamente ellos eran
los oponentes de la ANABE conforme a la Ley;
pero privadamente
conspiraron para destruir el movimiento, ya sea por los medios legales o
ilegales.
Los jugadores de la ANABE
quedaron en la lista negra de la Liga Mexicana y sus ligas aliadas.
Las MLB
rehusaron reconocer la Nacional y solo, renuentemente trataron con los
miembros de la ANABE.
Los gobiernos locales y
los empresarios privados quienes defendieron a la Nacional y quienes
contribuían con fondos, también sintieron presión para terminar con la
Liga, mientras Peralta constantemente ayudaba a las franquicias de
equipos en su propia Liga para tomar ventaja de las dificultades de sus
oponentes.
En un intento para atraer
muchos fanáticos a expensas de la Nacional, los propietarios de los
equipos de la Mexicana contrataban extranjeros adicionales y alteraban
los juegos.
Ellos rutinariamente
ignoraron las reglas de límite de salarios y pago a extranjeros; las
cantidades extras eran pagadas debajo de la mesa o escondidas en los
bonos y gastos. La capacidad ofensiva de los equipos en un esfuerzo para
hacer el juego más excitante fue, acercar las bardas y tolerando el uso
de bats y pelotas alteradas. Como resultado los hits, las carreras,
número de homeruns, aumentaron dramáticamente.
Sobre esta carrera las
conexiones de la Liga Mexicana debido a sus influencias sobre la media,
hicieron mucho daño a la ANABE y su joven circuito la Nacional; los
periodistas ignoraron el movimiento o le dieron una imagen negativa
echándole la culpa de que arruinaba al béisbol y a los empleos de los
jugadores.
Carlos Calderón de la
Barca, editor de “La Afición”, que era el periódico de deportes más
grande de la ciudad, con muchas conexiones de las industrias de la
nación, también sirvió como directivo de las relaciones públicas para
los Diablos Rojos de la Mexicana en la Ciudad de México y Las Águilas de
Mexicali en el Pacífico.
Otro escritor importante
Tomás Morales, con conexiones a “La Afición” y a los magazines de
deportes “Hit” sirvió como anotador de la Liga Mexicana.
Muchos otros reporteros
también escogieron el aceptar un estímulo de aquellos para los cuales
los escritores escribían, más que negociar con la nueva Liga.
Dr.
Cervantes.- Les diré que los escritores tenían que mantener una familia,
que ellos no son ricos y las necesidades los orillaron a aceptar este
tipo de trabajo, ¡yo lo hubiera hecho!
Sin embargo a 26 años, creo que la familia del beisbol esta cambiando,
como por ejemplo: el
propietario del Equipo México, Sr. Alfredo Harp Helú, aseguró que el
Abulón Hernández tiene las puertas abiertas para ingresar al recién
creado Salón de la Fama de los Diablos Rojos.

Sr. Alfredo Harp Helú
Los medios electrónicos
también sucumbieron a las influencias de la Mexicana. Antes de la
huelga, el béisbol de la Mexicana no aparecía regularmente sobre la
televisión; por el rating bajo de audiencia. Entonces en 1982 la
Nacional ganó acceso a las transmisiones del Gobierno, IMEVISIÓN con
transmisiones de fin de semana.
Un año después sin
embargo, IMEVISIÓN terminó la relación con la Liga, cuando Peralta le
dio la transmisión con la condición de que no salieran los juegos de la
Nacional, ni aún los reportes de los escores sobre la transmisión de
noticias.
En 1984, IMEVISIÓN empezó
mostrando los juegos de la Liga Mexicana sobre los fines de semana.
Mientras tanto, la poderosa estación de radio XEX, propiedad del
monopolio de la Media Privada, Televisa, continuó la transmisión de
juegos de la Liga Mexicana de una manera diaria. La Nacional sin embargo
falló para encontrar una transmisión frecuente de radio.
ESTABLECIENDO UN
EQUIPO EN LA CIUDAD DE MÉXICO
La economía y la política
deteriorada después de 1981, combinados con el ataque masivo sobre la
ANABE y su Nacional por los principales oponentes, la Liga Mexicana,
resultaron una constante inseguridad e inestabilidad. Con estos factores
era especialmente difícil crear un clima para franquicias estables. Por
cierto al empiezo de la temporada de 1986 solamente dos de los ocho
equipos originales, Durango
y Zacatecas,
continuaron jugando en la Liga y varios equipos tuvieron que moverse más
de una vez.
Puede ser que la mejor
ilustración del problema en establecer y mantener un equipo, fue el
esfuerzo hecho por la ANABE y la Liga Nacional para asegurar una
presencia en la Ciudad de México.
Un equipo existente en la
capital no solamente permite tener una cantidad grande de fanáticos,
sino también como consecuencia tener acceso a la Media Nacional, al
Gobierno, y Sindicatos, tres potenciales aliados importantes.
Cuando se abrió la
temporada de 1981, el Equipo de la Ciudad de México de la Nacional,
LOS
METROPOLITANOS ROJOS,
no tenían parque en la Ciudad, autoridades del Distrito Federal sobre
los cuales el Presidente tenía mando, negaron permiso al equipo de la
Nacional de usar en la Ciudad de México, el parque principal que
pertenecía al Seguro Social y se le llamaba Estadio del Seguro Social.
Aquí los dos equipos de
la Mexicana de Alejo Peralta, el Diablos Rojos y El Tigres jugaban.
Los Metropolitanos
entonces buscaron tener un acceso permanente a otro parque, el de la
Magdalena Mixhuca.
El equipo había sido admitido para tener entrenamiento de pre-temporada;
pero el director les negó lo requerido. A fines de julio después de
repetidos ruegos del CT, del Distrito Federal y renuentemente
autorizaron al equipo para jugar en La Magdalena Mixhuca.
Finalmente los financieros del
equipo, dos grupos de la iniciativa privada, fallaron en juntar dos
millones de pesos mensualmente que eran el pago del equipo y se salieron.
Los jugadores preocupados, tocaron puertas y nuevos inversionistas. Y
como para atraer a los fanáticos, los niños fueron admitidos en los
parques sin que pagaran. Se intentó transmitir los juegos por radio y
vender bonos al público en general. Las pláticas empezaron con los
sindicatos y como un apoyo el Banco Obrero ofreció un préstamo y en
retorno se le daban los derechos de mantener la contabilidad del equipo
y promesas de que otro grupo en la Liga, ayudara a pagar la deuda.
Como resultado los ANABISTAS y otros equipos contribuyeron con el 5% de
sus salarios, no sin estar enojados. También, La Nacional contribuyó con
la mitad de ganancias de los juegos de Play Off que se efectuaron en
octubre de 1981.
Los problemas económicos continuaron
sobre los METROPOLITANOS durante la temporada de 1982. Buscaron
financiamientos oficiales e intereses en los negocios en Ciudad
Sahagún, Hidalgo, asi como el de los sindicatos de esa ciudad
industrial localizada al norte de México. El equipo tuvo su
entrenamiento de primavera ahí, y aún pensaron en jugar en el mismo
lugar regularmente. La iniciativa falló forzando a la Nacional para
pedir ayuda a los otros equipos, quienes estuvieron de acuerdo en ayudar
a los gastos de los metropolitanos como alimentos, casa, viajes.
Para el final de la temporada de 1982,
los directivos de la Nacional decidieron que ellos no serían capaces de
mantener un equipo en la Ciudad de México, si éste no jugaba en el
Parque del Seguro Social. Porque su parque de la Magdalena Mixhuca
no tenía luces y por esta razón jugaban en las tardes. Como resultado,
pocos de los fanáticos de la clase trabajadora podrían asistir a los
juegos durante la semana. Por lo consiguiente cuando se renovaron los
esfuerzos para que el Congreso del Trabajo ayudara a tener acceso al
Parque del Seguro Social, de nuevo fallaron el cambio de Parque.
LOS METROPOLITANOS ROJOS
encontraron nuevo hogar en el estadio de la ciudad de Chihuahua y
el equipo se volvió LOS CENTAUROS.
La transferencia fue hecha en secreto para no frustrar y que la Liga
Mexicana colocara presión sobre los directivos de Chihuahua y sabotear
el trato, en la Ciudad de México no tuvieron equipo de la Nacional en la
temporada de 1983.
Finalmente en 1984, bajo presión
intensa del CONGRESO DEL TRABAJO y sobre extremosas objeciones de la
Liga Mexicana, los oficiales del Gobierno acordaron que el equipo de La
Nacional podría jugar en el Parque del Seguro Social.
La Nacional de la ANABE accedió con
la condición de que sería su casa oficial. Ellos estuvieron de acuerdo
en vaciar el parque en un mínimo de tres horas antes del juego de la
Liga Mexicana y mantener las áreas limpias.
Por consiguiente la Liga Mexicana tuvo
la preferencia para los programas de los juegos, haciendo pensar que el
equipo de la nacional habría de estar satisfecho con jugar en las tardes
durante la semana y en la noche los fines de semana.
El nuevo equipo llamado
Aztecas
correría como una cooperativa
financiada de otros equipos de la Liga y el Congreso del Trabajo.
El primer juego en el Estadio del
Seguro Social contra Durango en marzo de 1984,
atrajo varios miles de fanáticos, el optimismo generado por esto fue
inmediatamente transformado en preocupación. El Instituto
Mexicano del Seguro Social, que era el que tomaba cuidado del Parque,
acusó al Aztecas de varias partes de este contrato, incluyendo estar más
tiempo de lo admitido y dejando sucia el área. Como resultado el Aztecas
recibió cinco millones y después dos millones de pesos, de multa el cual
no pudieron pagar.
¡La Nacional había caído
en una trampa¡
Varios días después, el Aztecas atentó
jugar un segundo juego en el parque aún con la intervención del líder
del trabajo Fidel Velázquez, las autoridades de la ciudad ordenaron el
cierre del parque para el equipo, hasta que se pagara la multa.
En protesta, mil quinientos
fanáticos enojados bloquearon la Avenida Cuauhtémoc, esta avenida es muy
transitada y no estuvo disponible.
Hubo amagos de la policía secreta y sin posibilidades de apelar al
Presidente De La Madrid quien estaba fuera del País, los directivos de
la ANABE y de la NACIONAL decidieron evitar cualquier confrontación.
Entonces en un acto conciliatorio, la
ANABE y la NACIONAL ofrecieron pagar la multa y tener negociaciones
abiertas sobre un nuevo acuerdo (un millón de pesos fue pagado en una
semana).
En respuesta la ciudad y el
Instituto Mexicano del Seguro Social tomaron una línea dura acusando al
Aztecas de infracciones adicionales, incluyendo una falta de seguridad
en el parque, venta ilegal de tickets y demandando el depósito de diez
millones de pesos, además pagos adicionales por el pizarrón y el sistema
de sonido.
Un periódico dio la noticia, que un
directivo usó sus conexiones con el Jefe de la Policía Arturo “Negro”
Durazo para influir en el Seguro Social.
De nuevo la intervención del Congreso
del trabajo de México apoyando al Aztecas tuvo poco efecto. El Congreso
del Trabajo en este conflicto fue inhábil para darle fuerza ante la
indiferencia del Gobierno y la hostilidad del propietario.

En la
Secretaría de la Defensa Nacional, el Gral. Enrique Cervantes Aguirre,
y el Dr.
Jaime Cervantes Pérez
Dr. Cervantes.- Hace muchos años, en el aeropuerto de la Ciudad de
México, me encontré a otro de mis compañeros de la Secundaria, el Gral.
De Brigada del Estado Mayor, Juan Manuel Aguilar Ortiz, es probable que
trabajara con Arturo Durazo, “El Negro”, me presentó con él y lo noté
osco, prepotente, muy corriente en el trato, se corría mucho el rumor
entonces, de que no era General.
Años después, lo comparaba con otro compañero que si era General, que sí
era egresado de la Escuela Militar, y qué tiene el trato fino, de hombre
culto; cuando lo saludé, le dije con mucho respeto:
-
Me siento orgulloso de haber sido su compañero mi General, y me
contestó:
-
No me hables de usted, tú y yo como siempre.
Y
yo le dije, me siento muy orgulloso de haber estado contigo en la
Secundaria.
Y
me contestó:
-
Ahora tú debes de platicar que el que se siente orgulloso de haber sido
tu compañero, soy yo.
¡Qué deferencia tan grande me hizo!, el
Gral. Enrique
Cervantes Aguirre,
quien
fue
Secretario de la Defensa Nacional
con el
Lic. Zedillo, Ex- Presidente de la República Mexicana.
Hay muchas anécdotas que platicar de él y mías, pero esto ya no sería
béisbol.

Arturo Durazo
Moreno “El Negro”
Arturo Durazo Moreno,
“El Negro”, quien dicen que no alcanzó a terminar la primaria, estuvo
muy metido en contra de la ANABE.
López Portillo lo protegió y le
entregó la Dirección General de Policía y Tránsito del Distrito Federal.
Fueron muchas las historias de horror que corrieron sobre este personaje
a quien el presidente permitía usar cinco estrellas de ''general'' -se
supone que el único general de cinco estrellas es el Presidente.
Durazo
buscó que le impusieran el título ''honoris causa''
de toga y birrete, en instituciones como el Tribunal Superior de
Justicia del Distrito Federal,
presidido por el ejemplar Salvador Martínez.
Cuando yo leía esto en los periódicos, me sentía avergonzado, de su
pobre nivel intelectual y que solo por el poder que tenía, obligara a
instituciones de mucho prestigio académico, arrodillarlas a sus pies.
Puebla, México, 18 de mayo de
2006
Continuará … |