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Prof. Juanito Martínez de Osaba y Goenaga

 

 

 

Fondo musical:

Perfidia

 

 

 ¿NO PREPARADOS?

Cuba en el Classic 2006

Por el Profesor Juan Antonio Martínez de Osaba y Goenaga

   Dicen que las victorias tienen muchos padres y las derrotas son huérfanas, nadie las quiere aceptar, se quitan de encima la responsabilidad. Aparecen justificaciones, siempre las hay. Unos las aceptan y asumen como propias, vengan de quien vengan, el caso es asimilarlas en toda su extensión, porque les convienen o piensan igual, lo de no acabar.

   Resulta que ahora, cuando están durmiendo bates y guantes del Clásico desde hace rato, se aparecen los sabihondos con aquello de que los súper peloteros profesionales de Grandes Ligas no estaban preparados para ese evento, que fueron allí a pasear, a no darlo todo, porque ellos son imbatibles, de otra galaxia, dueños y señores del béisbol. Es bueno comentar estas cosas y dejar claros nuestros criterios.

   Si se prepararon o no, no puede culparse a los cubanos, que como competidores bien serios, sí lo hicieron. Pero son de objetar tales conceptos. En primer lugar, un capitalista no pone en peligro sus ganancias así como así. Los jugadores de Las Mayores tienen dueños, gente que, dinero por medio, dominan de manera absoluta sus actos a través de contratos perfectamente legales en aquella sociedad.

   Y nos hacemos la primera pregunta: ¿Si no estuvieran bien preparados, sus dueños los hubieran autorizado a jugar? ¿Y el peligro de las lesiones? Sin estar en forma los jugadores corren riesgos de un pelotazo fatal que los saque de juego de por vida y los dueños tienen que asumir contratos fabulosos. ¿En la filosofía capitalista cabe arriesgar el dinero?

 

Peña Deportiva. De izquierda a derecha: Juanito Osaba,

Lazo, un fanático y el gran cantante Lázaro

   Ahora viene otra. ¿Cómo es posible que Albert Pujols, quien el año pasado fue el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, conectara par de jonrones una semana después de concluido el Clásico, al comenzar la temporada oficial de Las Mayores? Acaso se preparó en el súper torneo.

   En Cuba se internan los equipos dos o tres meses antes de comenzar. Que yo conozca, en Grandes Ligas se hace con más tiempo de antelación, los jugadores se preparan con todas las de la ley en campos de entrenamientos de lujo. Los avezados entrenadores de aquellas lides no se andan con remilgos con los pupilos contratados. Les pagan bien, pero tienen que estar en forma y rendir al máximo, para eso se les paga.

   Por respeto a tan organizada pelota y sus excelentes jugadores, considero que no debe ofendérseles. Ellos fueron con todas las de la ley, deseos inmensos de ganar la medalla de oro para su país por primera vez. Se les vio llorar, sufrir, dolerse en la derrota y erguir la frente ante los vencedores, con disciplina para envidiar.

   ¿Acaso no vimos rostros donde se asomaban almas? Iván Rodríguez, ese catcher de poca estatura y fortaleza poco común, amén de dominio total del oficio, con más de diez guantes de oro en Grandes Ligas, poco faltó para que rompiera en llanto cuando vio esfumarse la posibilidad de pasar a semifinales en aquel inolvidable out en home. Bernie Williams, el único jugador comparado con el inmortal Joe DiMaggio, tuvo frases de elogio para Cuba, lo hizo con el honor del mundo y desconsuelo en el rostro.

   Acaso no bebimos en la cara desierta de alegría de Alfonso Soriano, estelar camarero de Las Mayores, cuando su equipo cayó ante Cuba y no pudo descifrar los envíos de Pedro Luis Lazo. Al gigante David Ortiz, de los más cotizados sluggers de la pelota actual, la cámara lo recogió acurrucado en el dugout, sin poder creer que unos peloteros amateurs los hubieran dejado tendidos en el Petco Park.

   Sería bueno revisar el papel de los medios de comunicación, que extralimitan las posibilidades de seres humanos y otras las minimizan. Quizás en la filosofía de algunos exógenos y otros endógenos, no cabía la posibilidad real de ver a Cuba en sitial de honor. Es que convivimos con Gurriel, Alexei, Lazo, Paret, Pestano, Cepeda y otros tantos.

 

Cienfuegos y Castro

   De ellos solo sabemos de oídas, revistas, algún que otro vídeo y, sobre todo, por bocas malsanas que se dedican a engrandecer más de lo que son a los grandes, como si lo necesitaran. Muchos dejaron caer lágrimas ante los envíos de Lazo, y no fueron de alegría.

   Fue un trabajo para Uds., del profesor Juan Antonio Martínez de Osaba y Goenaga.

Cuba, 1º de mayo de 2006

                                    

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