|
INICIALISTAS
Por el Prof. Juan
Antonio Martínez de Osaba y Goenaga
Comentario del Dr. Jaime
Cervantes Pérez:
El 1º de enero de 1959, los
seguidores de Castro tomaron La Habana, en medio del delirio popular y
bajo las banderas de la moralización, del nacionalismo y del
antiimperialismo.
Castro y el M-26 gozaban de un
amplio respaldo popular, que les permitió controlar totalmente la
situación e impulsar un profundo proceso de transformaciones políticas,
sociales, económicas y deportivas. La toma de La Habana fue el comienzo de un proceso
muy largo que persiste hasta nuestros tiempos.
Aquí comenzó el éxodo de los
jugadores Cubanos.
Hubo muchas reformas a la
política de Cuba, nosotros nunca pensamos que fuera a afectar tanto a
nuestro amado béisbol, dentro de este hermoso deporte había leyendas que
se alzaban mundialmente.
Conocimos gente de allá que
eran súper estrellas en nuestro béisbol de la Liga Mexicana, ahora llamada
de verano, en otros tiempos aquí se jugaba el mejor béisbol de
Latinoamérica y nos acordamos de alguien que lo impulsó a niveles
estratosféricos.

De
izquierda a derecha:
Jorge
y Bernardo Pasquel
Para que yo le diga a un señor
“Don”, me necesita demostrar mucha capacidad, pero mucha, y hay uno a
quien yo le he llamado Don Jorge Pasquel, hombre inolvidable, hablar de él
era hablar de grandes contrataciones, su nombre en los parques era
sensación y muy respetado, siento que jamás en nuestro béisbol de México
existirá otro igual. Por eso al béisbol de México, lo he clasificado como
Pre-Pasquel, Era de Pasquel y Pos-Pasquel.
La Era de Pasquel, jamás será
superada y no volveremos a ver los grandes estrellas que conocimos; entre
ellos Ramón Bragaña, Martín Dihigo, Lázaro Salazar, Pedro Formental,
Héctor Rodríguez, Napoleón Reyes, Sandalio Consuegra, Agapito Mayor, Gamo
Pagés, Manolo Fortes,etc. etc
Don Jorge Pasquel dio todo por
el béisbol y veía a nuestros americanos de USA, al tú por el tú.
Después de que Luis Rodríguez
Olmo firmó para la Liga Mexicana, Branch Rickey dijo palabras muy duras
para el béisbol de México.
Cuando Pasquel lo supo, decía
con las manos apoyadas en el corazón:
- ¡Eso me duele, eso lastima
mi orgullo, eso lastima el orgullo de todos los mexicanos! Si el béisbol
americano quiere paz con nosotros, yo no voy a ir con ellos, ellos
conseguirán la paz sólo cuando el comisionado Chandler venga aquí a mi
oficina, se siente en esa silla y nos explique ¿qué quiso decir con sus
palabras acerca de México?
Por todo lo que vi y he leído
de él, ahora me parece un ser extraordinario.
Un gran amigo, Director de la
Internacional Media Center School of Journalism and Mass Communication de
Miami, me dijo que quería escribir acerca de Don Jorge Pasquel,
inmediatamente me puse a su servicio para que se logre esto y lo puse en
contacto con Guillo Pasquel sobrino de Don Jorge, quien sabe mucho de su
tío.
A Don Jorge lo debemos
impulsar al Salón de la Fama de Cooperstown, así me lo comentó también
John Virtue.
Por medio de Don Jorge
conocimos a grandes jugadores de USA, Cuba, Puerto Rico, Venezuela,
República Dominicana, Panamá, Nicaragua, etc.
Juanito en su artículo habla
de los siguientes peloteros y que encontramos sus datos:
De Regino Otero, decían lo
siguiente:
“Pero si Regino no fuera el
bateador aceptable que sin duda es, habría que mantenerlo siempre en el
line up de un equipo cubano, porque los hits que muchas veces no produce
se los arrebata al contrario con engarces increíbles. Y esto no es lo más
importante. Hay que ver las cosas que hace Regino en la inicial... Las
ocasiones en que salva una entrada para su equipo, cuando un infielder,
teniendo que hacer un envío urgente, lo hace wild y Regino atrapa,
estirándose, dando un salto, echándose hacia atrás, dejándose caer a lo
largo en el suelo, hachando cosas que no hacen otros inicialistas, para
completar un out o para evitar que la bola se escape”.
Bateo:
Izquierdo
Tiraba:
Derecha
Altura:
6' 0"
Peso:
165 lbs.
Nació:
Sep 7, 1915
in Habana, Cuba
Falleció:
Oct 21, 1988 en Hialeah, Florida

Regino Otero
Hay uno
llamado Adolfo Luque, que cautivó mi niñez y a quien le guardo un recuerdo
muy gratísimo, tengo de amistad a su Viuda la Sra. Yvonne Recek de Luque,
que todavía vive, es muy inteligente, quien cuando platicaba conmigo y
hablaba de Castro, le noté que lo rechazaba; por sutileza y para no
molestar, nunca le he preguntado porque ese desprecio.
Posteriormente otras personas
me platicaron que cuando se murió Adolfo Luque, Yvonne habló a Castro para
que le permitiera traer los restos a Puebla y Castro se lo negó.
Esto que les estoy platicando,
no lo comenta tan fácilmente la señora.
Y así como el caso de Adolfo
Luque hay otros grandes atletas que Castro no los dejó salir. y murieron
en Cuba.

Salón
de protocolos del Estadio Latinoamericano
en La
Habana, con los bustos de
Dihigo y Adolfo Luque
Martín Dihigo, murió el 20 de
mayo de 1971 en la localidad de Cruces, en Cienfuegos, en vida también le
pidió a Castro salir y no lo dejó, quería venir a México.
En el Salón de la Fama de
Monterrey conocí a su hijo, hizo un libro y mucho comenta de su papá.
Napoleón Reyes Aguilera, nació
el 24 de noviembre de 1919, en Santiago de Cuba. Falleció en la ciudad de
Miami, el 15 de septiembre de 1995. Como tantos otros, decidió continuar
su vida en USA a raíz de los acontecimientos revolucionarios de 1959.
Castro no dejó
salir a grandes jugadores y tampoco los dejó entrar.
En 1959, Almendares ganó su
último campeonato, uno de sus más grandes Pitcheres fue Tommy Lasorda.
El 25 de julio, se efectuó la
Serie Mundial de Ligas Menores en el Gran Estadio, entre Sugar Kings que
ganó al Rochester Red Wings.
Un público revolucionario
celebraba con balazos al aire y en el 12º inning fueron disparadas las
armas y el coach Frank Verdi del Red Wings y el Shorstop Leo Cárdenas del
Sugar Kinas, fueron tocados por las balas.
JUAN ‘PANCHO’ HERRERA
Juan “Panchón” Herrera, ganó
la triple corona (.329 average, 37 homrones y 129 carreras empujadas).
Este jugador no regresó a Cuba
y soñaba con hacerlo, Juanito me lo recordó. Aquí en México decían que era
un gigante.
Nació el 16 de Junio de 1934,
en Santiago de Cuba.
Empezó en USA con el Havana
Giants que era sucursal del Kansas City Monarchs y estos vendieron su
contrato al Phillies de MLB en 1954.
Estuvo varios años en las
Ligas Menores.
En Abril 15 de 1958, con 23
años de edad, con estatura de 6'3" y 220 lb. de peso debutó en MLB con el
Pilléis.
En 1960, estableció en NL
record en la temporada de 154-juegos con 136 ponches.
En la Liga Mexicana de Verano
en 1967, jugó con Reynosa bateando .456
En 1970, jugó con Saltillo,
bateando .465
En 1974, jugó con Tampico
bateando .333
Murió en Abril 28 de 2005, en
Miami, Florida y se sepultó en Dade Memorial Park, Florida.
Encontré un e-mail en
Internet, en el que preguntaban por Panchón y le contestaban lo siguiente:
|
Re:
BUSCANDO A PANCHON HERRERA,
posted by
miguel cancel
on 10/27/2005 2:19:07 AM |
|
Lamento decirte que
Panchón Herrera, el cubano que jugaba 1b con Phillies paso a mejor
vida hace poco. |

Pancho Herrera
Otro jugador de los que nombra
Juanito es, Rocky Nelson, nació el 8 de noviembre de 1924, en Portsmouth,
Ohio, Nelson tenía 24 años cuando entró a las Grandes Ligas, el 27 de
abril de 1949 con el San Luis Cardinals y parece que continúa viviendo.

Rocky
Nelson
Otro gran
personaje de los que comenta Juanito es Lou Gehrig, que le hicieron una
película llamada The Pride Of The Yankees, aquí en México, le pusieron el
título de Ídolo, Amante y Héroe;
se realizó en el
año de 1942, con Gary Cooper, que protagonizó la historia de Lou
Gehrig, The Iron Horse, primera base, que fue forzado a
retirarse en plenitud de facultades, tenía una enfermedad llamada Lou
Gehrig’s disease, que es una enfermedad neurológica degenerativa.

Lou
Gehrig
INICIALISTAS
Por el Prof. Juan
Antonio Martínez de Osaba y Goenaga
Maravilla la memoria que atrapa todo.
Se luce de vez en cuando, otras quedamos mal; corren riesgos. Es el hombre
el único animal que se equivoca más de una vez. Nos equivocamos porque
tenemos conciencia, los animales no se equivocan porque no la tienen,
otros dicen que siempre están equivocados. Dentro de la conciencia, la más
traicionera suele ser la memoria; hay que entrenarla como se entrena un
pelotero.
No me gustó jugar primera base, la
veía cómoda, de gordos, malos defensores al cuadro, débiles de brazos, no
en balde la llaman El cementerio de los grandes bateadores. Pero la vida
es, en sí misma, una paradoja. Siempre he admirado a los buenos defensores
del primer cojín.
Cuenta mi padre que por allá por las
Minas, en los años 30 y 40 del XX había un espigado y fornido jugador al
que llamaban El Maestro de Santo Tomás, que fildeó como nadie, y mi padre
vio cuanta pelota se jugó y se juega en Cuba desde hace ocho décadas.
Cuando niños, en los pitenes
ubicábamos en primera a los más malos, y les exigíamos como buenos, que
levantaran short bounces y bolas que picaban delante, que son las peores.
Ellos hacían lo que podían, casi nunca nos complacían del todo, aunque se
fueran adaptando sin presteza y nos tiráramos de los pelos a menudo. Los
errores en tiros siempre se los achacábamos y ellos los asimilaban como
buena gente que son, porque el inicialista tiene paciencia casi siempre y
la paciencia la veo comulgar directamente con la bondad.
El primero que me fascinó, un ídolo de
las Minas, su nombre fue Benigno Olivero, pero todos lo conocieron y
recuerdan por Barrilito. Así le pusieron porque quiso ser lanzador zurdo;
en su juventud tiraba unas curvas que parecían barriles, pero jamás pudo
dominar los envíos, entonces decidió por la primera almohadilla.
Daba gusto verlo clavar la mascota en
la tierra y sacar de allí siempre la pelota envuelto en nube de polvo. La
gente iba al estadio a verlo fildear, no por otra cosa, porque casi nunca
estaba en bases dada su anémica debilidad al bate.
Mi tío Iso, El clavo Osaba, que bateó
con consistencia y fuerza descomunal, también se desempeñó en primera sin
la maestría de Barrilito. El manager Antonio Sánchez lo llevó desde
tercera hacia la inicial para permitir jugar a un estelar como fue Landy,
El de Mongo Coro. Barrilito emigró a Santa Lucía. No podía estar sin
jugar, adoraba a la pelota y su mascota. Allá brilló, pero contra las
Minas; no me cayó bien la decisión.
Dicen que Regino Otero fue el mejor
inicialista de todos los tiempos en Cuba. No puedo asegurarlo, no lo vi
jugar, no me gusta reafirmar lo que no sé. De todas formas la gente crea
leyendas que se convierten en mitos, hasta que algunos son capaces de
llevarlo a un altar y rezarles por el resto de sus días. Sucede con
jugadores fetiches de todas partes. Algunos se encumbran y no hay quien
los baje del púlpito. Ahí tiene usted a Martín Dihigo. Llegarán otros
mejores, pero él siempre los estará mirando desde el Olimpo.
Recuerdo, con los Elefantes de
Cienfuegos, de la Pelota Profesional Cubana a Panchón Herrera. Defendió
con honor la primera almohadilla, con sus más de seis pies de estatura y
fortaleza taurina. Otros lo hicieron igual, pero él trascendió. No lo
acompañó su obcecada forma de querer conectar grandes batazos, dada su
fuerza al bate, y es, quizás, el pelotero cubano que más se ha ponchado.
El mote se transformó de Panchón en Ponchón. Así y todo estuvo en Grandes
Ligas y dejó su huella.
En mis recuerdos, la primera base que
más descolló en aquella pelota rentada fue el norteamericano Rocky Nelson.
Odié como a pocos al almendarista que daba tremendos estacazos; los
lanzadores no lo querían frente a ellos, con esa forma tan rara de batear,
uniendo ambos pies alrededor del cajón. Nunca podré explicarme cómo sacaba
la bola del parque con tanta facilidad en tan difíciles condiciones.
Cuando jugábamos nos comparábamos con
ellos y otros que se destacaron. Ideal hubiera sido conjugar el bateo de
Nelson con la defensa de Barrilito. El yanki lo hubiera agradecido, aunque
no fue malo en su posición. Y Barrilito más feliz dando estacazos que le
estuvieron vedados durante toda su carrera.
De Grandes Ligas nos llegaba el mito
de Lou Gehrig, aquel jugador insigne de los Yankees de New York, que logró
impulsar tantas carreras como el legendario Babe Ruth, detrás en el orden
al bate. Gehrig fue un señor fildeador y mejor bateador aún. No por gusto
aparece en primer lugar del Equipo Todos Estrellas del Siglo XX. En las
postrimerías de su carrera lo atacó una enfermedad violenta que lo llevó a
la tumba. Desconocida hasta entonces, se le puso su nombre: Mal de Gehrig.
Se estremeció el Yankee Stadium aquella tarde donde hizo un bello y
emotivo discurso despidiéndose de la fanaticada y del pueblo por su mortal
enfermedad.
A Lou Gehrig lo acompañó en esa
selección de altos kilates otro que bien bailó: Mark McGwire, tumba cercas
de los Cardenales de San Luis. Este hombre rompió el récord de 61
cuadrangulares en poder de Roger Maris desde 1961, nada más y nada menos
que con 70 bambinazos.
La historia de Mark está por escribir
todavía. Dicen las malas y algunas buenas lenguas que se dopó
exageradamente, al extremo de poner en condiciones de precocidad su salud.
Le atribuyen una fortaleza artificial a base de esteroides, que bien
pudieran causarle más dolores de cabeza. De todas formas, su impronta está
ahí, aunque Barry Bonds, otro al que también se acusa de doping, con los
Gigantes de San Francisco, le haya dejado tendida su marca con 73.
Al inicialista se le exige una buena
defensa, pero no es lo esencial. Si no tiene poder al bate, fortaleza para
decidir un desafío, impulsa carreras como ninguno, y acumula buen average,
nada tendrá que hacer en la alineación, aunque desentierre chuchazos y
traiga la bola de ultratumba a la mascota.
Volveremos al tema.
Fue un trabajo para Uds., del profesor
Juan Antonio Martínez de Osaba y Goenaga.
Pinar del Río, Cuba, 2 de marzo de
2006 |