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Comentario por
el Dr. Jaime Cervantes Pérez al Artículo:
Gracias a la Súper Liga.
Por el
Prof. Juanito Martínez.
El béisbol de Cuba atraviesa
por una etapa muy buena, en los campeonatos mundiales no tienen oponente,
además de tener un venero inagotable de jugadores, pues llega temporada
tras temporada con nuevos elementos; yo pienso que en ningún País tiene
esta capacidad de producción de jugadores.
Por las tardes he visto en las
ciudades grandes y en las pequeñas, por todos lados jugando béisbol, niños
y adultos y cada vez con mayor habilidad, es asombroso cómo se juega este
hermoso deporte.

Este vendedor de
plátanos en Santiago, me recuerda una tarde en Pinar del Río, serían como
las cuatro; Juanito me acababa de invitar a comer, estábamos sentados en
el quicio de su puerta y pasó un señor en su bicicleta con una caja de
cartón como de medio metro cuadrado en su portabulto y gritaba:
- ¡Canela!,
¡orégano!, ¡comino!, ¡CD’s!
Ví que Juanito se
levantó de la silla y con ese característico acento de cubano le pregunta
al vendedor:
- Oye chico, ¿qué
tiene que ver la canela con los CD’s?
Y el Sr. le contestó a
Juanito:
- ¡Bueno, yo vendo lo
que tengo!
Ese recuerdo me sigue
haciendo reír; el folklore de mi bella Cuba.
Cuando estoy ahí me siento
como en mi casa, algunas veces me detengo en las orillas de las banquetas
a observarlos, es una fascinación tremenda pues me recuerda mi niñez, con
qué cariño jugábamos.
Hay torneos provinciales,
Copas en toda Cuba, todo es béisbol ahí.
El béisbol de Cuba es noticia
en todo el mundo; una persona que me hizo el favor de escribir y que me
pareció muy interesante su punto de vista es del Sr. Andrés Andreu y aquí
les muestro su e mail:
Andrés
andreu [andreu21@yahoo.com]
Hola Dr.:
Reciba un
saludo de Cuautla, Mor. No sé si pueda hacer un comentario en su columna
acerca de la situación de Cuba y el World Classic. Yo creo que todos
queremos verlos en ese torneo y ellos tienen ya la necesidad de participar
ya que honestamente en los Torneos de la IBAF, Olímpicos, Panamericanos y
Centroamericanos simplemente no tienen opositores, salvo Japón que si les
ganó en los Olímpicos pero que no pudo encontrárselos nuevamente en la
final para ver de que cuero salían mas correas. Me comentaba un periodista
Cubano hace unos meses que estaba la Federación Cubana de Béisbol
analizando su asistencia ya que si ganaban uno de los tres primeros
lugares, ellos querían saber si los iban a premiar monetariamente como a
cualquier otro equipo ya que eso significaría romper el Bloqueo a la Isla
y que para los Gringos es un asunto muy delicado. Ahora para seguir con
los inconvenientes, los americanos le negaron la visa a los isleños
para poder asistir al último torneo que fue en Puerto Rico.
Sería interesante saber alguna noticia acerca de eso, ¿no cree?
Gracias por su devoción a nuestro amor, el béisbol.
Andrés Andreu.
Contestación del dr.
Cervantes:
Mi Andrés:
Estoy tratando de entablar enlace con Pacheco o bien con Juanito, para que
me digan cómo va lo del World Classic, veremos si tenemos éxito, pero es
muy difícil la situación de Cuba y te diré, aunque reciban premio, no se
rompe el bloqueo económico, ni Castro va a permitir que los jugadores
Cubanos como Contreras y el Duque jueguen con Cuba.
Hay mucho rencor de por medio, he visto a Castro tratar de mediar con Bush,
pero este no le hace caso. Seguimos en contacto.
A T E N T A M E N T E
Dr. Jaime Cervantes Pérez
cs000392@siu.buap.mx
www.jaimecervantes.netfirms.com
En Cuba, la gente hambrienta
del buen beisbol, ha organizado una llamada Súper Liga, la primera se hizo
en el año 2002, un campeonato con 4 equipos: Orientales, La Habana,
Santiago (Centrales) y Occidentales.
Por Mayo o Junio de 2005, se
inició la IV Súper Liga, en
la provincia de Santiago de Cuba, con los choques entre Orientales VS La
Habana, y el de Santiago (Centrales) VS Occidentales
El torneo presenta un total de
70 juegos, posteriormente, dan paso a los play-off de tres a ganar dos,
con sede en el mejor clasificado.
Occidentales, quedó campeón
dejando en el camino a su similar de Santiago (Centrales) y se alzó por
primera vez con el título.
Estos cuatro equipos me
recuerdan mucho a La Habana, Cienfuegos, Marianao, Almendares, me pregunto
si la actual Súper Liga trata de emular a esos campeonatos que existían
antes de la Revolución, juegazos que nosotros leíamos en el Periódico La
Afición de Fray Nano.
GRACIAS A LA SÚPER LIGA
Después de una magnífica temporada,
todos seguimos al pie de la letra el proceso de preparación de nuestra
Selección Nacional. Sigo en defensa de la Súper Liga, porque es el lugar
idóneo para garantizar la preparación plena a nuestros jugadores. No es lo
mismo batirse con un terreno y dejar libras de sudor sin ver la cosecha
cerca, que enfrentarse a rivales de consideración para buscarse el puesto.
Muchos no han entendido esto. Quizás
algunos en la Comisión Nacional no comulguen con la idea. Es más trabajo
para los directivos, pero se conjugan entrega, preparación y espectáculo,
quien pida más, es por glotón.
Claro, las cosas no son color de rosa.
Los que dirigen la pelota tienen ante sí el reto mayúsculo: garantizar un
show que llene las cada vez más vacías gradas. Hay madera por donde
cortar, y experiencias donde beber. No por gusto la última edición se
desarrolló en los municipios del país, donde sí tuvieron gran acogida, más
como hecho insólito que entrañable.
La calidad que se concentra en la
Súper Liga es heredera directa de la fenecida Pelota Profesional Cubana de
antaño. Me refiero a la calidad, que ubico en escalón Triple A. Entonces
se lograban llenos totales; ahora también podemos.

Orestes Miñoso
Pero hay que pulir ciertos detalles.
Con las Series Nacionales cambió, de golpe y porrazo, la concepción de no
representación territorial, o hacerlo por ciertas localidades donde no
habitaba ninguno de ellos. Me explico: Orestes Miñoso es matancero y
compitió por El Marianao; el capitalino Camilo Pascual representaba a
Cienfuegos; Roberto Ortiz fue camagüeyano y jugó por El Almendares; el
oriental Pedro Formental lo hizo por la capital de todos los cubanos. Hubo
muchos norteamericanos jugando por esas zonas cubanas. ¿A quién
representaban? Un buen salario y condiciones impecables es la respuesta.

Pedro Formental
Algunos venían, entre temporadas de
Grandes Ligas, a pasarla lo mejor posible en nuestro benigno invierno.
Otros lo tomaban con más seriedad y se entregaban como parte de la
preparación para los fuertes torneos del norte. Ninguno dudó de la calidad
de nuestros clásicos invernales.
Con la Revolución fue otra cosa.
Después de muchas medidas norteamericanas contra la participación de
nuestros mejores hombres en Cuba, en 1962 se dictó la Resolución más
radical del deporte cubano, que dio otra vuelta de tuerca al mundo del
músculo y la acción. Se abolió el profesionalismo como forma de practicar
deportes y se instaló un sistema deportivo que ponía al hombre en el
centro mismo de la acción, sin pertenecer a otros hombres. Fue radical,
problémica y necesaria.
Cambiar la concepción universal del
pensamiento es tarea de titanes. De la noche a la mañana desaparecieron de
los periódicos los nombres de Tony Taylor, Asdrúbal Baró, Julio Becker,
Orestes Miñoso, Willie Miranda, Camilo Pascual y tantos otros ídolos
durante varias décadas.
Surgieron otros que después fueron
entrañables: Alfredo Street, Manuel Alarcón, Urbano González, Pedro
Chávez, Fidel Linares, Aquino Abreu, Miguel Cuevas, Owen Blandino y tantos
otros que calaron hondo en nuestros corazones. No todos entendimos tal
paso en temprana fecha; el tiempo nos ubicó en justo lugar.
Ya no jugaría un oriental por La
Habana, ni un matancero por Cienfuegos. Los equipos llevarían nombres de
zonas regionales y después provinciales, recalcando la decisión. Entonces
nos fuimos a los estadios a admirar a nuestros jugadores, los de al lado
de la casa o de nuestra propia casa, a quienes queríamos más.
Allende los mares es difícil entender
esta metamorfosis. He leído libros bien documentados cuyos autores todavía
no lo entienden y viven perennemente en la nostalgia. En realidad la
pelota comenzó a ser muy popular en los propios territorios, y ahí radica
el tremendo éxito hasta hoy.
Por eso la gente no va al estadio a
ver jugar una selección que a nadie representa. Occidentales es muy amplio
y conviven jugadores que son eternos rivales días antes. Centrales mezcla
gente del corazón del país, desde azucareros hasta agricultores. Y Oriente
se ha ensanchado tanto, que vuelve a sus andanzas de tiempos atrás.
Veo los Equipos Cuba mejor preparados
ahora, y pienso que en ello ha jugado decisivo papel la Súper Liga. Hay
que perfeccionarla. Me parece que buscar un consenso nacional sería
inteligente, los admiradores del buen béisbol estaremos de acuerdo con
todo lo que nos haga ir al estadio.
En abril de 2002 me invitaron al Juego
de las Estrellas de Holguín. Fui a presentar mi libro El Niño Linares.
Pasé días maravillosos, estoy lleno de gratos recuerdos en tierra seca.
Una noche, antes de acostarnos, estuvimos conversando, entre otros, con
Héctor Rodríguez y Roberto Pacheco. Ellos tenían sus ideas para la Súper
Liga; todos reconocíamos su necesidad.

Libro del Prof. Juanito Martínez
Allí propuse un torneo de cuatro o
seis equipos, que fueran los mejores de la Serie Nacional, con refuerzos
de todos los demás. Así se garantizaba, al menos, esos estadios llenos, la
representatividad estaría garantizada. No recuerdo qué otras propuestas
salieron a relucir en cabezas cargadas de alcohol. Algunos me apoyaron,
otros no.
Tres temporadas después mantengo firme
mi propuesta. Soy del criterio que solo así se mantendrá lo único que
falta: el espectáculo. Volveremos todos a nuestras gradas para admirar a
los nuestros. Espero que los pinareños se ganen su lugar; de no ser así,
tendría que refugiarme en otra provincia, que no diré, porque siempre seré
verde, como ese uniforme que con tanto orgullo llevan nuestros Vegueros de
Vueltabajo.
Fue un trabajo para Uds., del profesor
Juan Antonio Martínez de Osaba y Goenaga.
Pinar del Río, Cuba, 8 de noviembre de
2005 |